La figura de Mariona Ortiz ha trascendido en Aragón a todos los niveles. Su forma de ser e implicación con la sociedad, así como el liderazgo, elegancia y rendimiento mostrados sobre la pista en estos cuatros años en Casademont Zaragoza, están calando hondo. Y eso que todavía la queda mucho por hacer… y decir. Hablamos con ella en las semanas previas a la disputa de la Final Six.

Entrevista publicada en la revista 1.567, abril 2026

Gigantes del Basket: Cuando tú llegas a Zaragoza, ¿era un sueño o algo inimaginable llegar a este tipo de escenarios?

Mariona Ortiz: Ni el club ni las jugadoras que en ese momento firmamos, porque Vega también estaba ahí, nos planteamos que eso sería viable a este corto plazo. Sí que veía un club con una estructura muy seria al tener el apoyo del ACB detrás y unas instalaciones tan profesionales, a largo plazo podía tener un impacto grande en España y Europa. Pero yo personalmente pensaba que ya no volvería a jugar Euroliga, por lo que fue una gran ilusión.

G: Varias Copas de la Reina, Supercopas, has estado en finales de LF Endesa. Dentro de tu carrera, ¿dónde situarías esta clasificación a la F6? 

MO: No sé cómo explicarlo. Es la primera que voy a jugar… Yo siempre pensaba que me hubiera gustado muchísimo jugar una F4, pero había dejado a un lado este sueño. Veía muy difícil volver a la competición, ya no te digo ganarla. Ahora mismo la siento como la recompensa de muchos años de trabajo, ya no solo por mi parte. Es el premio a un club que ha apostado por el baloncesto femenino y al apoyo de toda una ciudad.

G: Has hablado mucho de lo duro que fue el verano previo a venir a Zaragoza, ¿cómo te ayudó Zaragoza a salir de esa espiral negativa?

MO: Se juntaron muchos factores. Zaragoza me dio todo lo que necesitaba en ese momento para poder salir de donde me encontraba y poder resurgir en las mejores condiciones posibles. Desde entonces, he tenido altibajos porque todos los tenemos, pero nunca he tocado fondo. Ha habido muchas más alegrías que tristezas. La afición ha sido espectacular desde el minuto uno. Yo he sentido un apoyo y un cariño especial que nunca ha dejado de estar en todo este tiempo, tampoco en los malos momentos. No se han alargado mucho estos, pero sí que los hemos tenido. El club en su momento confío en mí, cosa que siempre he apreciado porque no tenían por qué hacerlo. Carlos, con JC en su momento, en ningún momento dudaron y eso creo que que ha sido lo que me hizo sentir tan cómoda para poder llegar a jugar al nivel en el que lo he hecho.

G: La implicación con la ciudad ha ido mucho más allá de lo que ha sucedido en la pista.

MO: Yo no me esperaba conectar tanto. El primer año tenía a Vega y eso me dejaba a mí en un segundo plano que también agradecí mucho, porque ir en un perfil bajo hizo que pudiera recuperarme e ir más tranquila. No sentir tanta responsabilidad, que no presión, por representar de la mejor manera posible a mi club, a esta ciudad y a toda la gente que apoya tanto. Ha sido muy natural, poco a poco y porque me apetecía. Es muy importante ganar, eso está clarísimo, pero para mí también lo ha sido el representar unos valores y ser buena persona en el proceso. Y yo creo que eso ha sido lo que ha hecho que que nos entendiéramos, que nos cogiéramos cariño mutuamente. A día de hoy, yo siento que casi soy una maña más.

G: Ahora que mencionas a Vega Gimeno, ¿cómo llevaste el proceso de asumir la capitanía cuando se retira?

MO: Cuando me dieron la capitanía yo tenía mis dudas porque me sentía muy cómoda en ese segundo plano, nunca me ha gustado la atención, coger un micro, las cámaras. Yo juego al baloncesto y ya está. Todo lo demás no es que me incomode, pero no es mi ámbito. Le dije al club que no esperara que hiciera como Vega, yo no tengo esa capacidad tan natural de moverme en esos terrenos. De hecho, soy todo lo contrario. Creo que la gente del club ya lo sabía, por eso ha sido fácil, entendieron que mi capitanía sería de otra manera.

G: Otra figura importante es la de Carlos Cantero, ¿de qué manera habéis ido manejando vuestra relación? Nunca habías estado tantos años en un club y han sido todos con el mismo entrenador.

MO: Con Carlos también ha sido una relación muy natural. A mí me es muy fácil conectar con buenas personas. Y él lo es. Me dio mi espacio, mi tiempo, y siempre he notado que ha confiado en mí. En nuestra relación, se puede hablar con él. Hemos tenido nuestros altos y bajos, como todo el mundo, durante 4 años. Hay momentos en los que te quieres, hay momentos en los que te odias, y es lo más normal del mundo. Yo he pasado momentos donde he sufrido muchísimo y él siempre me ha dicho que lo que él quiere es que yo esté bien. Si eso implica no jugar, pues que no pasaría absolutamente nada. Eso ha ayudado a formar la relación que tenemos a día de hoy.

G: ¿Qué tipo de conversaciones se dieron en su día para convencerte de firmar en Zaragoza?

MO: Realmente, antes de venir, yo hablé con José Descartín, que en ese momento era el director técnico. Él me dijo que me conocía de mi época cadete o junior, en las que yo jugué varios campeonatos en Zaragoza, y que ya le encantaba como jugadora. Lo único que quería él es que yo volviera a encontrar a esa niña aquí, que volviera a disfrutar, que volviera a sonreír jugando. Me dejó la puerta abierta para firmar y que luego, si no me veía, pues ya encontraríamos la manera para arreglarlo. Cuando te ofrecen la posibilidad de tratar de encontrarte a ti misma en un momento donde es lo que estás buscando… es difícil decir que no.

G: Cantero ha mencionado alguna vez que uno de los objetivo era que, mediante todas las personas que formáis el proyecto, conseguir que el éxito de este no dependiera de ninguna en concreto.

MO: En estos 4 años hemos conseguido entre todos poner a Casademont Zaragoza en el TOP-6 de Europa. Eso hace que las jugadoras quieran venir y el club siempre se ha preocupado de que las elegidas fueran buenas personas, que representaran lo que se quiere transmitir. Pasó con Pueyo tras Leo, conmigo tras Vega, pasará con otra cuando me vaya yo. El club va a seguir ahí.

G:¿Por qué crees que Zaragoza se ha convertido en un destino elegido por tantas jugadoras jóvenes con proyección?

MO: Por nuestra filosofía de juego, que sobre todo se centra mucho en el equipo. Tenemos esa capacidad de que las jugadoras pueden tratar de encontrar aquí su mejor versión porque le damos el espacio necesario. Carlos siempre da el tiempo y la oportunidad, que eso para mí es muy importante. Y además somos un equipo donde no hay estrellas, intentamos que cada día haya una estrella diferente. Eso permite a la gente desarrollarse sin tanta presión.

G: Siendo que no te prodigas en la anotación, la gente recuerda varios días muy especiales en ese sentido en el último año. Entre ellos, la vuelta ante Zabiny Brno en la previa de la EuroLeague Women.

MO: Me considero una base de las que ya no quedan tantas, tal y como está avanzando el baloncesto. Mi principal y único foco es el equipo. Me dan absolutamente igual los puntos que meta. Lo único que quiero es ganar. Yo siento que he hecho bien mi trabajo si lo conseguimos y mis compañeras se han sentido a gusto y han disfrutado. Anoto cuando veo que no consigo encontrar a mis compañeras y el equipo lo necesita, más en partidos tan importantes en el que te juegas una final, pasar una ronda o algún objetivo. Tengo la capacidad de anotar, pero es que no está en mi cabeza. Nunca he querido que fuera uno de mis puntos fuertes y seguirá siendo así aunque el baloncesto cambie. Ahora bien, también hay partidos en los que intento anotar y sale mal (risas).

G: Por situación personal, exigencia del proyecto y el resultado de la ida ante el equipo checo, ¿fue el inicio de esta temporada el momento más duro que has vivido aquí?

MO: Yo empecé a remontar en diciembre, ahí empecé a coger aire. Septiembre fue terrible a nivel personal y los primeros meses fueron muy complicados. Siempre me acordaré de una charla que tuve con Carlos tras perder la ida ante Brno. Me vio mal y me dijo que si necesitaba no jugar la vuelta, que no jugara. Que todo pasaba a un segundo plano si hacía que no fuera a estar bien, que lo importante es lo importante. Para mí era un mundo no jugar Euroliga en ese momento por todo lo que ya cargaba. Mis compañeras estuvieron allí. Merritt, Pueyo, Laia fueron muy importantes en ese proceso. Carlos en todo momento comprendió que no estaba en mi mejor momento y el club igual. Eso me ayudó a reencontrarme.

G: ¿Qué sientes cuando lees que tu camiseta debería colgar de lo más alto cuando te retires?

MO: Me agrada pensar que hay gente que ha sabido disfrutar este camino. Estos mensajes los valoro muchísimo, pero también los que recibimos como equipo de otro estilo. Vi uno que decía que estaba luchando contra una enfermedad, en el hospital, y que le dábamos la energía necesaria para seguir. Una ni se plantea ser capaz de eso a través del baloncesto. Para mí, ese es el mayor logro, el poder impactar en personas de esa manera. Poder dar un poco de felicidad, aunque sea por un momento, a gente que la necesita. Eso es lo que me mueve, más allá de jugar una Final 6 y esas cosas, que también. Dar momentos de alivio y alegría a otras personas.

G: Muchos lectores abrirán esta revista durante la Final Six o en los días previos, ¿qué mensaje quieres mandar?

MO: A los de casa, muchísimas gracias, porque creo que esto lo hemos conseguido juntos: club, equipo y afición. Que la disfruten porque es algo único. Nos ha costado tanto llegar aquí que lo único que debemos hacer es disfrutarla. Y de cara a los demás, que disfruten de la ciudad, que disfruten del baloncesto femenino, que creo que se va a demostrar que sí vende. Hay resultados si se apuesta. Que otros equipos continúen con ese camino, junto a televisiones, radio y prensa. No se puede seguir lo que no se puede ver.

Etiquetas de Mautic

1.568
|
Mayo 2026

Badalona: cuna del baloncesto. Homenaje a una ciudad clave en la historia del basket español. Y más: Aday Mara, Joan Peñarroya, Sabonis…

Comprar



Source link