Fernando Da Silva, reportero deportivo comparti? :
Ni las manos de Barovero. Ni la solvencia de Maidana. Ni la personalidad de Ponzio. Ni la b?squeda de Mora. Ni la efectividad de Alario. Ni la zurda de Pisculichi. Y si vamos m?s atr?s, al River anterior a la sangr?a profunda, ni la prodigalidad con gol de S?nchez ni el despliegue con criterio de Kranevitter. Todas esas cualidades relevantes de semejantes int?rpretes no alcanzaban para sobresalir por encima de la suprema figura del River de esta ?poca: Marcelo Gallardo, el padre de la criatura. Incluso, la aseveraci?n iba de boca en boca, de la S?vori a la San Mart?n, de la Centenario a la Belgrano, de la calle a la oficina. Gallardo es la gran figura de River, dec?an (dicen) los de ac? y los de m?s all?, aunque la perogrullada se opondr?a con raz?n sosteniendo que los que juegan son los jugadores.
Lo real es que fueron -y son- tan concluyentes las intervenciones, las decisiones y las actitudes del Mu?eco que muchas veces hasta sus propios dirigidos quedan circunscriptos a un segundo plano. Se podr? argumentar, con la l?gica m?s pura, que ning?n entrenador gana partidos por s? solo, ni que ataja penales o mete goles. Sin embargo, al margen de la faena semanal, Gallardo suele ganar partidos cuando mira al banco y ejecuta cambios. Los ejemplos sobran. Como sobran las voces que domingo a domingo quedan exhaustas ovacionando al Mu?eco, siempre el protagonista con el o?do m?s endulzado por el afecto popular. Aunque ya hace rato que no luce pantal?n corto…
Ahora llega D?Alessandro, un crack de la casa al que a?n muchos hinchas tienen entre ojos por viejos desplantes. El Cabez?n, jugador con ?ngel si los hay, s? puede discutirle a Gallardo la condici?n de figura m?xima. El tiempo tendr? la ?ltima palabra.
v?a Gallardo tiene quien le discuta