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Las alarmas se apagan y el Crypto.com Arena se prepara para el regreso de una de sus piezas clave. Austin Reaves está oficialmente de vuelta para el quinto enfrentamiento de la serie de primera ronda contra los Rockets de Houston, lo que pone fin a una ausencia de nueve partidos provocada por una distensión en los músculos oblicuos.

La baja de Reaves se prolongaba desde el pasado 2 de abril. Aunque el escolta ya había realizado entrenamientos y calentamientos previos en Houston, el cuerpo médico de los Lakers decidió ser cauteloso hasta asegurar su total recuperación.

Su regreso es vital para un equipo que, pese a dominar la serie inicialmente con tres victorias consecutivas, mostró fisuras en el Juego 4, donde los Rockets lograron descontar y evitar la barrida.

Sus números son un aire para los Lakers

A pesar de una temporada marcada por las lesiones —incluyendo una distensión en la pantorrilla que lo alejó 19 partidos a principios de año—, el impacto de Reaves en la duela es innegable. Sus promedios de 23,3 puntos, 5,5 asistencias y 4,7 rebotes esta campaña lo consolidan como el motor ofensivo necesario para acompañar la estructura de los Lakers en momentos de máxima presión.

 

La incertidumbre de Doncic

La nota agridulce para el conjunto angelino sigue siendo la situación de su otra gran estrella. Reaves cayó lesionado en el mismo encuentro donde Luka Doncic sufrió una distensión en los isquiotibiales. Sin embargo, a diferencia de Austin, el actual campeón anotador de la NBA aún no muestra señales claras de un regreso inminente, lo que deja a los Lakers con la responsabilidad de finiquitar la serie sin su máximo referente esloveno.

Con la serie 3-1 a favor de Los Ángeles, el silbatazo inicial de este miércoles marcará no solo el regreso de Reaves, sino la oportunidad de los Lakers de sellar su boleto a las semifinales de conferencia y otorgar más tiempo de recuperación a sus piezas lastimadas.



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