Las Atlanta Dream se encuentran en pleno proceso de definir su plantilla para la temporada 2026, al igual que el resto de franquicias WNBA. De las 18 jugadoras con contrato firmado (tras cortar a una Paige Robinson que llegaba desde IDK Euskotren), tan solo podrán quedar 12 (+2 en las nuevas plazas de desarrollo) el primer día de fase regular. Analizamos el escenario que se le plantea a una Maite Cazorla que intentará volver a competir en al otro lado del charco siete años después, esta vez en un equipo con grandes aspiraciones.

Las jugadoras con contrato garantizado en las Atlanta Dream

  • Allisha Gray
  • Rhyne Howard
  • Brionna Jones (lesionada, sin fecha definida para regresar)
  • Naz Hillmon
  • Jordin Canada

La franquicia tiene cubiertas cinco de las siete plazas de veteranas, aquellas cuyos contratos están totalmente garantizados. En caso de corte, la organización debería llegar a un acuerdo económico o pagar el total de lo firmado en su día, lo que convierte este tipo de movimientos en muy poco habituales.

Asimismo, aunque su tercer año no esté protegido, Atlanta ha ejercido la opción que disponía sobre el contrato de Angel Reese para alargarlo hasta 2027 (año en el que sí está garantizado su salario). La jugadora de las Chicago Sky llegó traspasada semanas atrás a cambio de los picks de primera ronda de 2027 y 2028, así como un pick swap de segunda ronda en 2028.

A pesar de ser una de las estrellas de las Dream en esta nueva campaña, la escala salarial rookie hace que el contrato de Reese en 2026 permita una amplia flexibilidad económica al GM, Dan Padover, premiado hasta en tres ocasiones como «Ejecutivo del año» por su papel tanto en la ciudad del estado de Georgia como en Las Vegas Aces. A día de hoy, contando todos los contratos estándar (9) y a falta de completar el roster, el margen salarial que poseen es superior al millón de dólares.

Las jugadoras con contrato no garantizado y drafteadas

  • Angel Reese
  • Madina Okot
  • Te-Hina Paopao
  • Taylor Thierry
  • Indya Nivar
  • Isobel Borlase

Más allá del comentado caso de Angel Reese, Atlanta se hizo con Madina Okot (#13), Indya Nivar (#28) y Keija Ran (#43) en el Draft 2026. Esta última no ha firmado la escala salarial rookie, así que la franquicia conservará sus derechos a pesar de no disputar la presente temporada. Por el lado contrario, tras gastar la elección de primera ronda en ella y con la lesión de rodilla sin plazos fijos para volver de Brionna Jones, Madina Okot (14 puntos y 11 rebotes en su estreno de pretemporada) parece contar con un hueco fijo en la plantilla.

Dentro de este grupo de jugadoras, en relación a la posible competitividad que se encuentre Maite Cazorla, comienzan a aparecer las primeras que pelearán por los puestos de rotación (Canada parte como principal candidata a ser la base titular) al 1 y al 2. Borlase y Paopao, picks de segunda de la franquicia en 2024 y 2025 respectivamente, son las que aparentemente cuentan con más opciones, ya sea por experiencia previa (Paopao) o el tiempo que ha esperado la franquicia (Borlase). Dos piezas a las que se ha sumado Nivar desde este Draft (puede ser una buena opción para las plazas de desarrollo al no tener que ser cortada previamente como las jugadoras con contrato de TC, explicación al final del texto), recién salida de la NCAA procedente de North Carolina, y una Thierry más exterior que directora de juego.

Las jugadoras con contrato de training camp

  • Maite Cazorla
  • Stephanie Jones
  • Sika Koné
  • Bella Fontleroy
  • Holly Winterburn
  • Laila Phelia
  • Sacha Washington

Por último, teniendo en cuenta que Atlanta tendrá entre 2 y 3 plazas abiertas en la plantilla, además de las 2 de desarrollo, todo este conjunto de jugadoras con contratos de training camp (denominación que reciben hasta el primer día de temporada regular los acuerdos de un año, por el mínimo y sin garantizar) cuenta con opciones de pasar los cortes. No al completo, pero sí de forma individualizada. Escenario que no sucede en otras franquicias con el bloque mucho más hecho por temas contractuales o movimientos del GM.

A priori, un buen panorama para una Maite Cazorla con años de experiencia en competiciones europeas y selección nacional, diferencia que contrasta con la juventud de Fontleroy, Phelia o Washington (todas rookies sin draftear), las dos primeras exteriores que sí podrían solapar sus posiciones en algún momento concreto con las que puede disponer la canaria o, por otro lado, Holly Winterburn.

Normativa a tener en cuenta (a falta de conocer todos los detalles cuando se publique el convenio completo):

  1. Las jugadoras con un contrato de training camp NO pueden ser trasladadas de forma directa a las plazas de desarrollo. Estas deben ser cortadas y, posteriormente, firmadas. ¿El problema? Otras franquicias pueden entrometerse e intentar firmarlas. Hay un cierto riesgo en ejecutar este tipo de movimientos.
  2. Las jugadoras en posiciones de desarrollo pueden recibir ofertas de otros equipos. Todavía sin CBA público, no es oficial las cifras que van a cobrar este tipo de jugadoras, pero sí se sabe que estará bastante alejado de los contratos estándar. Justo lo que otra organización podrían ofrecer a cualquier jugadora que ocupa este tipo de plazas en los equipos.

Foto: FIBA

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