El entrenador del Spar Girona, Roberto Íñiguez, ha explicado su postura respecto a un asunto clave en la actualidad del baloncesto femenino español, que ha visto cómo muchas de sus estrellas están dejando la Liga Femenina Endesa rumbo a la WNBA.
En la mayoría de casos eran salidas previstas por sus contratos que ahora están ejecutando justo en el inicio de los playoffs. Estas han sido las reflexiones de Íñiguez en rueda de prensa sobre este asunto:
Estos días han salido casos de jugadoras que se han ido y escucho una opinión muy uniforme: que hay que hacer algo, que los calendarios tienen que adaptarse a los nuevos calendarios de Estados Unidos, a sus competiciones…
Yo, igual como soy un raro y suelo estar en el otro lado, opino totalmente diferente. Creo que la única manera de sobrevivir y de hacer una liga fuerte no es adaptarse, sino potenciar lo que tienes. Es decir, tú no tienes que adaptarte al calendario de Estados Unidos, que cada vez va a ser más extenso, como pasa ahora con la NBA y como pasará con la WNBA.
He sido crítico con la Federación a veces, con algunas cosas, pero ahora mi consejo sería: sé fuerte, poténciate, haz una liga cada vez más profesional y busca ideas para potenciarla. Pero no dependas para nada del calendario americano. Creo que, si te vas adaptando a su calendario, cada vez serás más débil y acabarás teniendo una liga floja. Para mí, algo parecido a lo que es ahora la liga turca: tiene tres equipos muy buenos, que se gastan mucho dinero, pero como competición es un desastre. No tiene ningún aliciente.
Creo que hay que hacer todo lo contrario. Hay que aportar ideas para potenciar el baloncesto y la Liga Femenina. Primero, evidentemente, convertirla en una competición 100% profesional, siguiendo por ejemplo el modelo de la ACB. Y luego habrá ideas de unos y de otros. Yo tendría las mías, aunque tampoco creo que sea el momento de hablar de eso.
Pero como idea general, pienso justo lo contrario de la corriente de opinión: no hay que adaptarse. Todo lo contrario. Hay que potenciar la liga, crecer y tener identidad propia. Que ellos vayan por un lado y tú por otro. Si te adaptas a ellos, creo que acabarás muriendo. De eso estoy convencido”.
Sobre la salida de Bibby
“Lo único que tengo hacia Bibby es agradecimiento y respeto absoluto, aprecio profesional y cariño profesional. Le deseo lo mejor.
Bibby ha hecho uso de su contrato y tenía todo el derecho a salir. Mientras ha estado aquí ha intentado dar lo máximo. Evidentemente, no ha estado como la temporada anterior; su rendimiento no ha sido el mismo por problemas físicos.
Son lecciones que todo el mundo tiene que aprender en cuanto a las jugadoras que incorporas o no incorporas. Pero, en cuanto a mi opinión personal y profesional sobre ella, es muy alta. Lo único que tengo es agradecimiento, porque sé que, en sus condiciones, ha intentado hacerlo lo mejor posible. No le podemos pedir más.
Respeto y aprecio por encima de todo”.
Los primeros movimientos de mercado en la Liga Femenina Endesa tras el final de temporada regular
Qué está ocurriendo en el baloncesto femenino y por qué hay problemas con el calendario
El baloncesto femenino vive un momento de expansión que ha multiplicado las competiciones, los intereses económicos y las opciones para las jugadoras. La WNBA ya ha aprobado su nuevo convenio colectivo, con una subida importante de salarios, mejores condiciones y una estructura económica más potente para sus franquicias y profesionales. El nuevo acuerdo también contempla una ampliación progresiva del calendario, con más partidos a partir de 2027 y la posibilidad de llegar hasta 52 encuentros entre 2029 y 2032.
Ese crecimiento tiene una consecuencia directa: las fechas de la WNBA se solapan cada vez más con el baloncesto europeo. Las ligas del continente, incluida la Liga Femenina Endesa, se disputan principalmente entre septiembre y mayo, mientras que la competición estadounidense gana peso económico y deportivo, alarga su temporada y exige mayor disponibilidad a las jugadoras. A eso se suman proyectos como Unrivaled o Project B, que añaden nuevas ventanas competitivas y aumentan la presión sobre un calendario ya saturado.
El resultado es un escenario en el que clubes, jugadoras y competiciones tienen que convivir con intereses difíciles de encajar. Algunas jugadoras pueden abandonar Europa antes del final de temporada para incorporarse a compromisos en Estados Unidos o a nuevos proyectos internacionales, mientras los equipos europeos afrontan tramos decisivos —playoffs, finales o competiciones continentales— con plantillas condicionadas por esos movimientos.