
Los Medias Rojas de Boston recibieron noticias alentadoras respecto al estado de salud de Ranger Suárez. El lanzador de 30 años no requerirá someterse a una resonancia magnética tras salir del juego del domingo contra los Astros de Houston en la quinta entrada debido a una rigidez en los isquiotibiales derechos.
El cuerpo médico de la franquicia evaluó la zona afectada y determinó que el problema no reviste la gravedad suficiente para realizar estudios más profundos. Esta decisión reduce considerablemente la preocupación en el clubhouse sobre una posible ausencia prolongada en la rotación.
El abridor zurdo se mostró confiado al término del encuentro, el cual finalizó con una derrota por 3 a 1 en entradas adicionales frente a los Astros. Según información compartida por Marcos Grunfeld del portal El Emergente, Suárez descartó la posibilidad de ingresar a la lista de lesionados, basándose en una experiencia similar que atravesó durante la temporada pasada.
«Es algo que ya conozco y sé cómo manejar», comentó el pitcher sobre sus sensaciones tras el choque.
El plan de trabajo para el venezolano
Mientras el equipo viaja a Detroit para disputar una serie de tres juegos a partir de este lunes, Suárez permanecerá en Boston. Allí continuará bajo la supervisión directa del cuerpo de entrenadores y los preparadores físicos, quienes realizarán evaluaciones diarias de su evolución muscular.
El objetivo de la organización es mantenerlo en condiciones óptimas para su siguiente salida programada.
Fecha clave para el regreso
La próxima apertura del lanzador está fijada de manera tentativa para el viernes, cuando los Medias Rojas reciban a los Rays de Tampa Bay en el Fenway Park. En los próximos días se definirá su participación definitiva en el encuentro según su respuesta a las terapias de rehabilitación.