
Quienes siguieron el béisbol entre los 90 y la década de los 2000 conocen bien a Joe West. Apodado «Cowboy Joe», no solo es el líder histórico en juegos arbitrados con 5,460 apariciones, sino también una de las figuras más polarizantes y carismáticas que ha pisado un terreno de juego.
En la otra esquina de esta anécdota aparece David Ortiz. El «Big Papi» no necesita presentación: leyenda de los Boston Red Sox, cuarto dominicano en ingresar al Salón de la Fama y dueño de una personalidad tan grande como sus batazos en octubre.
Recientemente, West participó en el podcast Sources Tell de Jeff Passan (ESPN), donde reveló una historia que muestra cómo estas dos potencias chocaron… y se terminaron respetando.
Un debut marcado por la «fealdad»
La historia se remonta a los inicios de Ortiz, cuando todavía vestía el uniforme de los Minnesota Twins y luchaba por establecerse en la Gran Carpa. Durante un juego de pretemporada, Ortiz entró como reemplazo defensivo en la novena entrada. Al terminar de calentar el cuadro, se cruzó con West cerca de la base.
«Le dije: ‘¿Sabes? Espero que juegues por mucho tiempo en esta liga'», relató West entre risas ante Passan y el mánager de los Yankees, Aaron Boone. «Él me agradeció mucho, pero yo rematé: ‘Porque mientras estés aquí, yo no seré el hombre más feo de la liga'».
El comentario, muy fiel al estilo ácido de West, parece no haberle sentado nada bien al joven dominicano en aquel momento. Según el exárbitro, Ortiz dejó de hablarle por casi 13 años.
La consagración y el silencio de Big Papi
Durante ese largo silencio, la carrera de Ortiz explotó. Pasó a los Red Sox, se convirtió en una máquina de conectar cuadrangulares, ganó tres Series Mundiales y se transformó en el «alcalde» honorario de Boston. A pesar de cruzarse constantemente en el plato, la relación se mantuvo estrictamente profesional, hasta que llegó la temporada de despedida del astro dominicano en 2016.
En mayo de ese año, durante un turno al bate, Ortiz decidió que era el momento de cerrar la cuenta pendiente que tenía con el veterano umpire.
La venganza es un plato que se sirve en el retiro
Fiel a su costumbre de no perder el tiempo, West intentó apurar a Ortiz cuando este se acercó a hablarle en la caja de bateo. «No quiero escucharlo, métete a batear, te tomas demasiado tiempo», le soltó el oficial. Pero David insistió: «Solo déjame decirte una cosa».
Tras varios intentos de West por ignorarlo, finalmente cedió. Ortiz lo miró y le recordó lo obvio: «Sabes que me voy a retirar este año, ¿verdad?». West, con su rudeza característica, respondió que no le importaba y que se pusiera en posición de bateo. Fue entonces cuando el «Big Papi» soltó el golpe final.
«Solo quería decirte que el próximo año, tú volverás a ser el tipo más feo de esta liga», sentenció el dominicano.
La ocurrencia provocó carcajadas en el estudio del podcast. La anécdota no solo es un retrato perfecto de la rapidez mental de Ortiz, sino también una muestra de la camaradería oculta que existe en las Mayores. Al final del día, incluso el árbitro más estricto y el bateador más temido pueden compartir un momento de pura humanidad entre las líneas de cal.