Gonzalo García de Vitoria atendió a los medios en rueda de prensa después de que el Casademont Zaragoza venciera en una épica remontada ante el Río Breogán en la última jornada de la Liga Endesa por la permanencia.
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La rueda de prensa de Gonzalo García de Vitoria
«Hemos hecho una cosa muy buena estos 12 días, que es creer. El mensaje parecíamos idiotas, por el sacrificado, por el juntos, por el creer, por el positivismo y ha sido la clave. El baloncesto no hemos cambiado, bueno, hemos hecho algún ajuste antes del partido, pero hemos vivido de lo que teníamos y lo que hemos hecho ha sido estar juntos los tres partidos, creer. Hoy, cuando parecía que el partido estábamos perdidos, estábamos todavía juntos luchando y es lo que les he dicho a los jugadores, que es la lectura que tienen que sacar y lo que tienen que aprender este año. Es lo que hemos hecho durante toda la temporada. Hemos sido un equipo con problemas de concentración, hemos sido un equipo que teníamos problemas porque había un cambio y ponían mala cara, porque llevaba tres ataques sin tirar y ya me tiraba una mierda. Porque todo era ‘porque, porque’. Y cuando venían maldadas, nos callábamos.
Estoy contento porque entre todos los que estáis aquí lo hemos conseguido. Lo hemos conseguido y evidentemente no quiero dejar atrás que yo con este staff hemos conseguido una victoria y el resto las han conseguido dos entrenadores que han trabajado y que han conseguido el resto. Tanto Jesús [Ramírez] como Joan Plaza. Pero nosotros lo que hemos conseguido es, nos hemos hecho una superfamilia en 12 días. El viaje, hemos tenido también la suerte que este viaje ha sido organizado, muy volcado. Íbamos con mucha confianza, con miedo, con mucho respeto, pero con la creencia de que podíamos conseguirlo.
Sobre el partido, creo que ha sido un partido donde hemos jugado muy bien en ataque, donde hemos sido capaces de pasar el balón, cosas que no estábamos haciendo, pues pasar el balón, lo que hablábamos. Poníamos el ejemplo de que estábamos siendo siempre una mano con dedos separados que no hacen fuerza. Y hoy queríamos juntar los dedos, juntar la mano y convertirnos en un puño que se golpea más fuerte. Bueno, lo hemos conseguido. Hemos sido un poco de chimpas, no te voy a mentir, pero la queremos tirar durante todo el año. Muy contento, sobre todo por la gente, por el staff que tengo aquí, los que son de Zaragoza y por todos los jefes, la gente y los aficionados de Zaragoza. Había mucha tensión porque nos ponía el dedo y la responsabilidad de que nos estaban jugando cosas como hablaban del futuro de las chicas, el baloncesto profesional en Zaragoza, un proyecto de baloncesto importante. y eso nos ha generado tensión, pero lo hemos sacado para adelante».
“Puedo dejarlo muy bonito o puedo decir la verdad. Muy bonito sería decir que lo hemos tenido controlado todo el rato. La verdad es que, a falta de tres minutos, el partido se nos había puesto en inglés. Se nos había complicado muchísimo y al final, con un golpe de suerte, hemos conseguido sacarlo. Pero sí es verdad que hemos estado juntos y creyendo que podíamos hacerlo.
Breogán ha jugado muy bien. En la primera parte teníamos un plan defensivo con los bases para que no generasen ventajas para el triple y con los aleros para que no metieran triples tras bloqueo directo. Los bases nos estaban castigando en el dos contra dos, así que hemos cambiado el plan y hemos querido ser más agresivos… y entonces nos han generado desde el triple. Nos han creado ventajas continuamente. De hecho, si hoy hubiera ganado Breogán, tampoco habría sido una sorpresa para nadie.
Lo que más valoro del equipo es el colectivo. No sé ni quién ha pasado de diez puntos, pero sí sé que hoy todo el que ha estado en el campo ha pensado en el nombre que lleva en el pecho y no en el de la espalda. Y los que estaban en el banquillo también. Habíamos pedido un banquillo agresivo, un banquillo que sumara, y lo hemos tenido. El colectivo ha estado increíble. Y sobre el ambiente… yo he jugado muchísimas veces aquí, en el Pazo. Sé lo que significa Breogán y el sentimiento que hay aquí. Lo hablaba antes del partido: esto es algo muy bonito y que se tiene o no se tiene. Todo el mundo con las bufandas, la manera de vivir el baloncesto…
He ganado y he perdido aquí, pero siempre he disfrutado muchísimo jugando en Lugo. Además, desde aquel ascenso del COB, la gente me ha tratado siempre con mucho cariño, incluso habiéndoles quitado un ascenso importante. A mí me encanta venir aquí. Me parece una de las ciudades más chulas para jugar como rival y eso también se lo comenté a los jugadores».
«Esto también te puede pasar al revés. Yo ya he estado en esta situación y me ha salido mal. Y también he estado en esta situación y me ha salido bien. Sobre todo, compensa por una cosa. Desde la primera semana de febrero he visto a mi mujer y a mi hija apenas 48 horas. Están a 750 kilómetros de mi casa y me hice 1.500 kilómetros en coche solo para poder verlas esas 48 horas. ¿Compensa? Quizá no. Pero al menos todo el esfuerzo que hacemos todos los que estamos aquí sirve para algo. Poder decir: ‘Joder, ha merecido la pena’. Y eso es con lo que me quedo».
«Muy feliz. Y te digo muy feliz porque he visto a mucha gente. Ha habido gente llorando, soltando todo lo que tenía dentro. Y eso me agrada porque hemos conseguido hacer feliz a gente que ha sufrido mucho y que ha dado muchísimo por este equipo. Hay veces que las cosas no salen. Nunca sabes exactamente por qué, pero no salen. Y esta temporada estaba pasando eso. Hoy, al final, sí han salido.
Ha habido muchos momentos muy bonitos, pero cuando el equipo ha subido a la grada, allá arriba, donde estaban esos 25 o 40 aragoneses que habían venido, ese momento ha sido tremendo. Y simboliza mucho, porque al final se juega para la gente. Yo me he quitado un poco del medio porque quería que fueran ellos los protagonistas. Soy realista: yo he estado aquí 12 días, seis entrenamientos y cuatro partidos. Esto también es de los jugadores, de los jugadores que han creído en el mensaje que les hemos dado este grupito que estamos aquí. Un mensaje que hemos repetido hasta la saciedad. Y lo que ha cambiado es que ellos han querido creer en él. Por eso tenían que disfrutarlo ellos.
Y luego tendríais que ver cómo estaba el vestuario… estos eran peores que nosotros. A mí casi me tienen que ingresar. No me he quedado tetrapléjico de milagro. Si lo sé, casi prefiero perder… (risas)»