Así ha sido el repaso de López Nieto a la campaña del conjunto malacitano.
Antonio Jesús López Nieto, presidente del Unicaja, ha comparecido en rueda de prensa para analizar la temporada 2025-2026. Un año que ha calificado «de suspenso» y que ha traído consigo el adiós de Ibon Navarro, quien rechazó la renovación en el tramo final de campaña por el desgaste acumulado.
Las palabras de López Nieto
«En la temporada 2025-26 veníamos de una campaña irrepetible, con éxitos muy grandes. Se produjeron fugas normales de jugadores que aspiraban a proyectos con mayores recursos económicos y una proyección deportiva superior. Sabíamos que iba a ser una temporada muy complicada, sometida a comparaciones constantes y con dificultades. Aun así, estábamos convencidos de que podíamos afrontarla.
Hicimos los fichajes pertinentes y, en principio, todos parecían buenos fichajes. Siempre digo que después llegan los rendimientos, y los rendimientos, no podemos engañarnos, no fueron los adecuados. Los rendimientos dependen mucho del encaje. Quizá nosotros intentamos encajar un equipo sobre una estructura ya existente en lugar de construir un equipo nuevo con los jugadores que teníamos. Es una reflexión que debemos hacer.
Los fichajes no nos dieron el rendimiento que esperábamos, pero esto no son matemáticas. Tampoco me escondo detrás del número de lesiones. Como dato, no hemos tenido ni una sola jornada con la plantilla completa. Es una circunstancia, pero no me sirve como excusa. Las lesiones forman parte del deporte profesional y hay que saber gestionarlas. Aun así, empezamos la temporada conquistando la Copa Intercontinental, de la que ya nadie se acuerda. Estuvimos en la Copa del Rey, volvimos a llegar a una F4 y finalmente no entramos en el playoff.
El 15 o el 20 de marzo teníamos un balance de 15-7 y, a partir de ahí, nos caímos de manera desastrosa. Con derrotas que considero especialmente dolorosas y que empañaron la credibilidad del proyecto. No conseguimos entrar en el playoff y, si nuestra línea es estar en la Copa del Rey, en la fase final de la competición europea y en el playoff, está claro que la temporada no ha sido buena. Los resultados son de suspenso porque tenemos una autoexigencia muy alta.
Después de un periodo extraordinario de éxitos, los resultados, aunque parezca lo contrario, eran una consecuencia secundaria. Cuando empezamos a estructurar este proyecto no lo hicimos con el objetivo de conquistar títulos. Los títulos llegaron después. Es evidente que los títulos han impulsado un crecimiento descomunal y han generado una repercusión e impacto únicos, pero lo que realmente se creó fue un sistema exitoso. Ese sistema nos condujo a una gran cantidad de victorias y a alcanzar un nivel competitivo superior al que se esperaba.
Por eso digo que el objetivo nunca debe ser ganar. Ganar es la consecuencia de hacer bien las cosas. Nosotros no vamos a perder nuestra identidad ni vamos a salirnos de esa línea. Lo que ocurrió este año es que la ambición de ganar se hizo demasiado presente dentro del propio club y eso nos llevó a perder parte de nuestro rumbo. Eso es algo que no vamos a permitir. Vamos a seguir trabajando sobre la cultura que hemos construido. Esa cultura no garantiza el éxito, pero sí nos acerca a él. Muchas veces el éxito y el fracaso se miden únicamente por los títulos, pero hemos visto clubes esta temporada que han dicho que su temporada histórica sin haber ganado ninguno. Eliminado de la fase previa europea, ha llegado a la Copa como nosotros y ha pasado al Playoff.
Para nosotros el listón de las temporadas históricas está muy alto. Tenemos que exigir al club que trabaje para estar cerca de las victorias y de los títulos, pero eso no puede convertirse en una presión que altere nuestra manera de hacer las cosas. También asumo errores. Hubo decisiones de todo tipo y la primera responsabilidad es mía. Creo que en algunos momentos actuamos con demasiada aceleración en el mercado. Si se pierden dos partidos no hace falta fichar inmediatamente. Hay que actuar con tranquilidad.
También hubo un fallo estructural. Creo que debemos tener una plantilla de 14 jugadores. Si el entrenador tiene que dejar a dos fuera, se quedan fuera. Pero hay que tener profundidad porque cuando llegan las lesiones invernales es muy difícil acudir al mercado y acertar rápidamente, no solo en lo deportivo sino también en el encaje cultural. Tenemos el camino muy bien estudiado.
Hemos tenido una asistencia superior a los 9.000 espectadores de media. Es cierto que cuando el equipo juega peor la asistencia baja, que hay muchos partidos y que los encuentros entre semana son más difíciles, pero aun así hemos tenido la segunda mejor asistencia de la liga. Somos el único club que en los últimos tres años ha superado los 9.000 espectadores de media en el pabellón. Creo que eso es muy importante. Gracias a la afición. El club ha hecho un esfuerzo para premiar a los abonados que acudieron a todos los partidos de la segunda vuelta. Ya se les ha enviado una carta de felicitación. Son cerca de 2.000 personas las que cumplieron ese requisito. Además del 10% de descuento habitual para los abonados antiguos, este año recibirán un 10% adicional. El club hará ese esfuerzo.
No habrá campaña de abonados. Tenemos una lista de espera de alrededor de 1500 personas y mantendremos los abonos actuales. Eso supondrá una menor recaudación para el club, pero creo que es lo que toca en este momento.
En cuanto al equipo femenino, la temporada ha seguido una buena línea. Estuve con ellas en Vigo y perdimos el último partido. Como digo siempre, el resultado es una consecuencia. El trabajo fue bueno y estuvimos muy cerca. Seguiremos insistiendo en la misma línea. Respecto a la cantera, es un problema general del baloncesto español. Hay que darle muchas vueltas. Hoy en día las canteras tienen un importante valor identitario, pero ni la Liga U22 ni las diferentes competiciones de formación están alimentando a los equipos profesionales como antes»
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