La gran conmoción de la NBA en marzo de 2026 la protagonizó del modo más insospechado Bam Adebayo
La ristra de números que generó una noche así es impresionante: récord de tiros libres lanzados (43) y anotados (36); 13/21 en tiros de dos y 7/22 en triples; más de la mitad de los puntos de los Heat, que vencieron 150-129; 31 al final del primer cuarto, 43 al descanso y 62 al final del tercer cuarto… El debate ha sido intenso, desvelándose multitud de detalles como que, por ejemplo, ese 10 de marzo hubiese sido el cumpleaños de la abuela de Adebayo, que falleció hace cuatro años… a los 83. “Sabes que más te vale anotar y ganar porque volverá para atormentarte”, le escribió la madre al jugador antes del choque.
Es un axioma implantado hace tiempo en el baloncesto: las estadísticas no valen para mucho si no se sitúan en su debido contexto. ¿Cómo fue posible que un jugador etiquetado como, sobre todo, especialista defensivo, y cuyo tope estaba en 41 puntos (contra los Nets en 2021), llegase tan lejos? Los escépticos sobre la NBA actual se han lanzado a señalar al desinterés que transmiten muchos partidos ya avanzada la liga regular y que la protección del aro se haya convertido en un objetivo secundario. Actualmente cada equipo está en un promedio de 115,3 por partido, el más alto de la era moderna, aunque todavía por debajo de la liberación ofensiva que supuso en los años 60 la implantación del reloj de posesión.
Artículo originalmente publicado en el número 1567 de Gigantes del Basket en abril 2026
“Solo intentábamos quitarle el balón de las manos. En el último cuarto simplemente dejó de ser un partido de baloncesto”, dijo, con aire de resignación, Brian Keefe, el técnico de Washington, uno de esos equipos descartados para los ‘playoffs’ hace tiempo bajo sospecha de ‘tanking’. Erik Spoelstra reconoció abiertamente que, a medida que avanzaba el partido, Miami fue jugando más para Adebayo, al que no dio descanso en último cuarto a pesar de que la victoria era segura. Otra estratagema fue hacer faltas rápidamente a los Wizards para recuperar la posesión y volver al ataque. “Fue carpe diem. Teníamos que ir a por ello y simplemente resultó emocionante. Me siento orgulloso de que todos hayamos formado parte de esto”, explicó, reiterando, muy serio, que no se disculpaba “ante nadie” y que los Heat no habían hecho “nada malo”. “Lo haría diez veces más por Bam”, trató de zanjar. Pero obviamente, no lo logró.
Varios de sus colegas mostraron serias reservas: “Vi los últimos tres minutos y fue un baloncesto diferente” (JJ Redick, Lakers); “Lo primero que piensas es… ¿cómo? Vi que solo encestó seis triples, pero 40 tiros libres… Eso lo dice todo. Y son los Wizards” (Ime Udoka, Rockets). Sí que le defendió David Adelman (Nuggets): “es uno de los tipos más profesionales de la liga y representa lo que representa en la NBA. Que una noche se vuelva un poco loco no me parece nada malo”. Quizás en su mente esté que algún día se produzca una escena similar con Nikola Jokic.
La llamada del GOAT
Algunos ex jugadores lo han criticado sin tapujos. “A la gente no le gustó la gestión de los minutos finales. El partido estaba ya ganado y hubo muchas faltas”, señaló José Manuel Calderón, actualmente asesor de Cleveland Cavaliers, preguntado en la Cadena Ser, sin olvidar que él vivió muy cerca los 81 de Kobe Bryant en 2006 ante los Raptors. Más ácido fue Jason Williams. “No sé si yo lancé 43 tiros libres en una sola temporada”, soltó Chocolate Blanco. “Hubo momentos en los que no se respetó el juego. Le pongo un asterisco a este récord”, sostuvo Robert Horry en un guiño a lo que comentó Phil Jackson sobre el anillo de los Spurs de 1999 a vueltas con el ‘lock-out’.Gordon Hayward hasta habló de que había sido “una burla” que daba “mala imagen a la NBA” y que no se había “respetado el espíritu de la competición”.
Los kilates de los elogios que también llegaron quizás compensen. Según contó el pívot de los Heat, el mismísimo Michael Jordan, cuyo máximo fueron los 69 que le hizo a los Cavaliers en 1990, le telefoneó para un “felicidades” que resumió como “muy corto y dulce, porque, si le conocéis, Mike no es un tipo que hable mucho”. Por su parte, Shaquille O’Neal (61 a los Clippers en el 2000) argumentó que “si existe la opción de hacer historia, ve a por ello”. Fue la línea que siguió Reggie Miller: “me da igual si es la liga de tu parroquia, tienes que intentarlo. Estoy harto de los tipos que nunca han jugado un partido y que dicen que esto ha arruinado el baloncesto. 83 es 83”.
Charles Barkley optó por sacudirle a los Wizards, contra los que Miller estuvo muy gracioso llamándoles “los Washington Capitols” en referencia al equipo-comparsa contra el que suelen enfrentar los Harlem Globetrotters en sus exhibiciones. “Estoy asqueado con ellos. Fue desagradable cómo dejaron que llegara a los 83. Fue una falta de respeto que fuesen a por el récord ganando de 20. Tenían que haberle tirado al suelo”, señaló ‘Sir Charles’ (64 a los Blazers en 1988).
Casi todos los contemporáneos de Adebayo, incluso los más reconocidos, le apoyaron en bloque. “BAM BAM BAM”, tuiteó LeBron James (61 a los Bobcats en 2014) añadiendo unos iconos alusivos al fuego. “Requiere mucha energía lanzar tantos tiros y además meterlos. Es un logro enorme”, manifestó Kevin Durant (55 a los Nets en 2022). “No importa cómo llegues ahí. Lo que importa es que lo conseguiste”, indicó Giannis Antetokounmpo (68 a los Pistons la temporada pasada). Luka Doncic, que en 2024 alcanzó los 73 jugando aún en Dallas, tiró de humor: “no está mal 83 puntos. Ha sido muy especial. No sé si yo podría superarlo. Quizás”. Shai Gilgeous-Alexander (52 a los Knicks en enero de 2025) lo llevó a su terreno, haciendo referencia a que él suele ser criticado por anotar muchos tiros libres: “¿dónde está la diferencia?”, se preguntó retóricamente. Cero entusiasmo evidenció Victor Wembanyama cuando le pidieron una opinión: “sí, lo vi”. Precisamente sobre él en 2003 lanzó una profecía el hombre anteriormente conocido como Ron Artest: “será el primero en superar a Wilt y anotar más de 100”.
Los tiros libres
Al final, todo va a lo sucedido en la línea de personal. Nadie había superado los 39 intentos de Dwight Howard, sobre el que el ‘Hack-a-Shaq’ se perfeccionó con el objetivo de minimizar su producción cuando cogía el balón cerca del aro. Cuando Chamberlain alcanzó la centena aquella noche de 1962, solamente 28 -el récord vigente hasta ahora, compartido con una proeza idéntica de Adrian Dantley en 1984- llegaron en tiros libres, un 28%. Se trata de un hito que también ha sido cuestionado a veces por la casi clandestinidad de la NBA de entonces, sin imágenes y con los Philadelphia Warriors haciéndole llegar constantemente el balón ante los Knicks. Más luces y taquígrafos tuvoBryant en el Staples, poniéndose de relieve que solo anotó 18 puntos desde el 4,60, un 22% de los 81 finales en un choque en el que, además, los Lakers tuvieron que remontar un marcador muy desfavorable.Con Adebayo el porcentaje se disparó al 43% (36 de 83).
En fin, un debate sin una solución definitiva posible: los contextos nunca son trasladables, y más con tantos años de diferencia entre sí, y resulta imposible llegar a estas marcas de anotación cuando el equipo del protagonista no se pone a su total servicio, renunciando su propia esencia.
Lo que sí es claro es que a Adebayo ya nadie le quitará su gran noche. “Wilt, yo y Kobe. Me pregunto qué diría [Bryant] porque siempre quise hablar con él… Probablemente, me diría que lo volviera a hacer. Fue un momento surrealista superar a alguien a quien idolatrabas de niño», señaló en el vestuario del FTX Arena cuando todavía se le caían los puntos de las manos. Con el paso de los días y las tormentas empezó a ofrecer respuestas más amargas y reivindicativas a los periodistas. “Tenía 70 puntos y quedaban 9 minutos de partido. ¿Creían que no debía intentarlo? Eso es más absurdo que cuando hablan de ‘poca ética’. Yo pienso que si tengo 70 puntos y me quedan 9 minutos lo normal es decirle al entrenador que te saque a jugar. ¿Quién no lo haría? Si quedase un minuto no, pero quedando casi un cuarto, sí. No se pueden enfadar por eso y si lo hacen me da igual”, comentó. Sobre la acumulación de tiros libres, arguyó que “me hacían falta cada vez y por eso iba a la línea. La gente estaba esperando el siguiente partido para ver si volvía a hacer, lo cual es una locura: no creo que nadie vuelva a hacerlo jamás”.
Foto: Getty Images
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