
Los Buffalo Bills han decidido dejar atrás definitivamente el legado del fallecido corredor O.J. Simpson. Con su inminente mudanza a un nuevo estadio, la franquicia optó por no incluir su nombre en los futuros homenajes del equipo.
El director de operaciones, Pete Guelli, confirmó que Simpson no será mencionado en el moderno recinto deportivo. Su nombre solía estar visible en el Muro de la Fama de la antigua sede, pero esa etapa ha llegado a su fin.
A través de un comunicado oficial, Guelli señaló que la directiva llegó a un consenso claro sobre este tema. «Hemos tomado la decisión organizativa de que no es apropiado exhibirlo dentro de nuestro nuevo estadio», afirmó el ejecutivo.
El «Círculo Familiar» sin su presencia
En lugar de replicar su tradicional Muro de la Fama, los Bills planean honrar a sus leyendas de una manera diferente. Exhibirán a sus figuras históricas en una amplia plaza de encuentro que será bautizada como el «Círculo Familiar».
Esta nueva área conmemorativa estará ubicada justo en la entrada del flamante estadio para recibir a los fanáticos. Sin embargo, la organización ha sido tajante: el nombre y la imagen de Simpson quedarán totalmente excluidos de este espacio.
Un brillante historial eclipsado
Durante la década de 1970, Simpson hizo historia al ser el primer jugador de la NFL en superar las 2.000 yardas terrestres en una campaña. Estableció múltiples récords y se consolidó como una leyenda deportiva durante sus nueve años en Buffalo.
No obstante, su reputación quedó manchada para siempre tras ser acusado del asesinato de su exesposa y un amigo de ella en 1994. Este mediático caso cambió drásticamente la percepción pública sobre el miembro del Salón de la Fama.
Aunque fue absuelto en el controvertido juicio penal, un tribunal civil lo declaró responsable de ambas muertes. Más tarde, cumplió nueve años de prisión por delitos no relacionados y, finalmente, falleció de cáncer en abril de 2024 a los 76 años.
Distanciamiento y una nueva era
La franquicia neoyorquina ya se había distanciado de Simpson desde la gestión del fallecido propietario Ralph Wilson. Esta política de total lejanía se mantuvo intacta cuando Terry y Kim Pegula adquirieron el equipo en el año 2014.
Aunque el exjugador asistía ocasionalmente a los partidos como local gracias a conexiones personales, el equipo lo ignoraba por completo. Su presencia jamás fue reconocida oficialmente por la organización ni celebrada en las pantallas del estadio.
Actualmente, el antiguo Highmark Stadium se encuentra en proceso de demolición para dar paso a una nueva etapa. Recientemente, el equipo celebró la colocación de la primera piedra de su nuevo hogar, un proyecto valorado en 2.100 millones de dólares.