
El fútbol volvió a demostrar su cara más humana y solidaria en la Copa Mundia. Minutos antes de que iniciara el encuentro entre las selecciones de México y Ecuador, las tribunas del emblemático Estadio Azteca se unieron en un solo clamor para enviar un mensaje de aliento a la población de Venezuela, fuertemente afectada por el devastador doble terremoto del pasado 24 de junio.
El emotivo momento capturó la atención de los presentes cuando, de forma espontánea y masiva, los asistentes comenzaron a corear al unísono la consigna «¡No están solos!».
El cántico retumbó con fuerza en el recinto deportivo, transformando la habitual tensión previa al partido en una manifestación de profunda empatía de la fanaticada latinoamericana hacia las familias venezolanas que atraviesan momentos críticos.
Hermandad en el terreno y en las tribunas
Este gesto de fraternidad ocurre en un contexto de amplia movilización internacional, donde tanto México como Ecuador ya han desplegado contingentes de rescatistas y ayuda humanitaria en las zonas de desastre, como el estado La Guaira, para apoyar en las labores de salvamento en estructuras colapsadas.
La muestra de apoyo en el «Coloso de Santa Úrsula» se suma a las múltiples expresiones globales de auxilio y mensajes institucionales que buscan dar visibilidad a la emergencia, recordándole al pueblo venezolano que la comunidad internacional acompaña de cerca su dolor y sus esfuerzos por salir adelante.