
En la historia de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, existen marcas que parecen inalcanzables. Una de ellas, grabada en el ADN de los Leones del Caracas, es el récord de más imparables en una sola temporada para la franquicia, impuesto por el legendario Víctor Davalillo. Fue en la zafra 1967-1968 cuando «Vitico» alcanzó la impresionante cifra de 90 hits, un registro que se ha mantenido durante décadas como un muro infranqueable para los toleteros que han vestido el uniforme capitalino.
Sin embargo, hace pocos años, la vigencia de esa marca estuvo seriamente comprometida. La temporada 2018-2019 de la LVBP dejó una huella imborrable por una razón particular: el ascenso meteórico de Harold Castro. En una liga conocida por su competitividad y el rigor de sus lanzadores, Castro no solo se consolidó como una pieza fundamental de los melenudos, sino que protagonizó una persecución histórica contra los libros de récords de la organización.
La marca de Vitico tembló
Durante aquella zafra, el nombre de Harold Castro comenzó a resonar con fuerza en el dugout de los Leones. Con un swing constante, Castro empezó a acumular imparables noches tras noche. La afición caraquista, siempre atenta a sus estadísticas, comenzó a notar que el conteo se aceleraba peligrosamente hacia el registro histórico de 90 imparables de Víctor Davalillo, una marca que parecía destinada a no ser alcanzada nunca.
Castro finalizó la ronda regular con un total de 84 indiscutibles. Esta cifra, aunque extraordinaria, se quedó a solo seis imparables de lo que muchos consideran la cima del rendimiento ofensivo para un jugador de los Leones en una temporada regular. “El Tren del 23” finalizó ese año bateando para .343, con tres cuadrangulares y 27 empujadas.
El infielder igualó los registros de Pete Koegel, Antonio Armas y el propio Víctor Davalillo como la cuarta mejor marca de más hits para un jugador melenudo.
Al día de hoy, Harold Castro ostenta un lugar privilegiado en la historia contemporánea de los Leones del Caracas. Es, de hecho, el único jugador activo que ha logrado acercarse con tal magnitud al tope histórico de imparables del equipo.