
Mientras los Astros buscan fortalecer su plantilla de cara a la fecha límite de cambios, surgió una gran noticia. El experimentado campocorto boricua, Carlos Correa, aseguró este sábado que mantiene viva la esperanza de jugar este año. El pelotero fue operado el 11 de mayo para reparar el tendón del músculo peroneo corto de su tobillo izquierdo.
Inicialmente, los médicos habían estimado un tiempo de recuperación de seis a ocho meses, descartándolo para la actual campaña. Sin embargo, su evolución ha sido sorprendente y comenzó a entrenar en el terreno este viernes antes del juego. Este avance coincidió con la victoria de Houston sobre los Rangers, resultado que los catapultó a la cima del Oeste de la Liga Americana.
El arduo proceso de rehabilitación
El campocorto explicó que actualmente está realizando todo tipo de actividades físicas, a excepción de la práctica de bateo. Ya logra correr y hacer sprints con una intensidad que ronda entre el 80 y el 90 por ciento de su capacidad máxima.
El próximo martes tendrá una evaluación médica crucial para determinar si recibe el alta definitiva para volver a hacer swing. Cabe recordar que fue justamente en la jaula de bateo, el pasado 5 de mayo, donde sufrió la dolorosa lesión ante los envíos de los Dodgers.
Desde el primer día, Correa se obsesionó con acelerar su sanación mediante estrictos protocolos de dieta, descanso y terapias. «Hemos hecho un gran trabajo en ese aspecto. Estamos en una buena posición», afirmó el jugador con evidente optimismo.
El impacto de Correa y el resurgir sideral
Antes de lastimarse, el puertorriqueño bateaba para .279/.369/.418 con tres cuadrangulares y 16 remolcadas en 32 encuentros. Su baja coincidió con un pésimo arranque de 20-31 para Houston, pero el equipo supo reponerse logrando un récord de 36-24 desde entonces.
El gran momento que atraviesa la franquicia ha servido como motivación extra para el estelar torpedero caribeño. «La forma en que hemos estado jugando últimamente definitivamente me motiva aún más a esforzarme», aseguró sobre el rendimiento colectivo.
Durante su ausencia, el boricua no se desligó del grupo y participó remotamente en las reuniones de los bateadores. Ahora, al estar presente físicamente en los entrenamientos en el Daikin Park, confiesa sentirse lleno de energía y entusiasmo por aportar.
El ícono que decidió volver a casa
Correa regresó a los Astros en la fecha límite de cambios de 2025, proveniente de los Mellizos de Minnesota. En esa media temporada dejó un promedio de .290, con seis vuelacercas y 21 impulsadas en 51 compromisos disputados.
Su historia con Houston es legendaria: fue la primera selección global del Draft de 2012 y figura clave del campeonato de la Serie Mundial de 2017. Aunque se marchó tras el 2021, su amor por la ciudad texana lo motivó a renunciar a su cláusula de no cambio el año pasado.
Hoy, consolidado nuevamente como un líder indiscutible dentro y fuera del diamante, su regreso anticipado podría ser el mejor refuerzo. Los fanáticos sueñan con verlo nuevamente custodiando las paradas cortas para la anhelada postemporada.