
La sorpresiva salida de Carlos Mendoza de los Mets a finales de junio desató inmediatas especulaciones en Nueva York. Rápidamente, el nombre de Carlos Beltrán emergió como uno de los favoritos para asumir el cargo de mánager. Sin embargo, el expelotero puertorriqueño decidió dar un paso al costado.
Respeto y lealtad hacia Mendoza
Durante un encuentro con los medios, previo a su inminente exaltación al Salón de la Fama, Beltrán aclaró la situación. El actual asistente especial de David Stearns confirmó que la gerencia sí se acercó para discutir la vacante. No obstante, declinó la oportunidad por pura lealtad hacia su excompañero de trabajo.
«El nivel de respeto que le tengo a Carlos Mendoza es altísimo, es un gran ser humano», confesó Beltrán. El exjardinero explicó que su objetivo en la organización era brindar apoyo constante al piloto saliente. Sentía que aprovechar su despido para tomar el puesto no iba alineado con sus valores.
Una historia de altibajos en Nueva York
El vínculo de Beltrán con la silla de mánager de los Mets tiene un antecedente bastante complejo. En noviembre de 2019, fue contratado oficialmente para dirigir al equipo metropolitano con gran entusiasmo. Lamentablemente, esa etapa concluyó de manera abrupta en enero de 2020 por mutuo acuerdo.
Su repentina salida estuvo directamente ligada al polémico escándalo de robo de señas de los Astros de Houston. A pesar de ese tropiezo, logró reincorporarse a las oficinas de la franquicia neoyorquina en febrero de 2023. Desde entonces, su presencia en la directiva mantiene vivas las expectativas sobre su regreso al terreno.
El anhelo intacto de dirigir
Aunque rechazó el puesto en esta ocasión particular, Beltrán dejó claro que sus aspiraciones siguen intactas. Confesó que convertirse en estratega de las Mayores es un objetivo pendiente en su lista de deseos profesionales. Por el momento, asegura sentirse pleno y muy satisfecho con su rol de asesor.
«Me encanta lo que hago, me permite estar cerca de quienes toman las decisiones cruciales», detalló. Esta posición ejecutiva le brinda una visión panorámica sobre el desarrollo de jugadores, la estrategia y las operaciones. Toda esta experiencia acumulada será vital si decide dar el salto definitivo a los banquillos.
La antesala a Cooperstown
Beltrán percibe los constantes rumores sobre su posible contratación como un halago a su conocimiento del juego. Comparó esa grata sensación con las proyecciones que lo ubicaban como candidato a la inmortalidad del béisbol. Reconoce que el simple hecho de ser considerado para dirigir un equipo es algo sumamente positivo.
A pesar del interés general, el exjugador prefiere no apresurarse y asegura que meditará profundamente su próximo paso. Mientras define su futuro en las Grandes Ligas, su atención está centrada en un evento histórico e irrepetible. Este domingo será oficialmente inducido al prestigioso Salón de la Fama en Cooperstown.