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El campocorto estrella de los Cincinnati Reds, Elly De La Cruz, continúa demostrando que su inicio de temporada 2026 no es obra de la casualidad. Este sábado, en medio de la serie contra los Tigres de Detroit, el dominicano despachó su noveno cuadrangular de la campaña, haciendo vibrar las tribunas del Great American Ball Park.

El batazo llegó en un momento clave para consolidar la ventaja inicial de los locales y reafirmar el dominio ofensivo del conjunto de Ohio.

El momento del estacazo

La acción se produjo en la parte baja de la segunda entrada. Con el marcador 4-1 a favor de los Rojos y un corredor esperando en la antesala, De La Cruz se enfrentó por segunda vez en la tarde al derecho de los Tigres, Jack Flaherty.

Tras una batalla que llevó la cuenta a 2-2, Flaherty cometió un error costoso: dejó una curva de nudillos de 80 millas por hora justo en el corazón del plato. «La Cocoa» no desaprovechó el regalo y, con un swing violento, mandó la pelota a las profundidades del jardín derecho.

De acuerdo con las mediciones de Statcast (MLB), el proyectil salió del bate a una velocidad de 107.6 millas por hora y alcanzó una distancia proyectada de 415 pies, dejando sin oportunidad alguna al patrullero de Detroit.

Un arranque de temporada élite

Con este jonrón, De La Cruz sigue escalando en las tablas de líderes de la Liga Nacional. En lo que va de 2026, el torpedero presenta una línea ofensiva de .278/.355/.574, números que reflejan una madurez notable en su selección de lanzamientos y en la consistencia de su contacto.

En 108 turnos al bate este año, el dominicano suma:

Camino a la historia en Cincinnati

A sus 24 años y en su cuarta temporada en Las Mayores —todas vistiendo el uniforme de los Rojos—, Elly ya está dejando huella en los libros de la franquicia. Con este último batazo, eleva sus registros vitalicios a 69 vuelacercas y 226 carreras remolcadas, consolidándose como el pilar fundamental del proyecto de Cincinnati hacia la postemporada.

A pesar de que el ponche sigue siendo un área de mejora (suma 33 en este curso), su capacidad para cambiar el rumbo de un partido con un solo swing o con su velocidad en las almohadillas lo mantiene como uno de los candidatos tempranos a pelear por puestos altos en la votación al MVP.



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