
El panorama de los hipódromos norteamericanos recupera a una de sus piezas más valiosas de la presente temporada. El tordillo Paladin, flamante ganador del Risen Star Stakes (Grado 2) en febrero, se reincorporó a finales de la semana pasada al cuartel general del entrenador Chad Brown en Saratoga. Así lo reveló la reconocida periodista Barbara Livingston a través del portal de noticias del Daily Racing Form (@DRFLivingston).
El prometedor corredor abandonó la ruta hacia la Triple Corona el pasado mes de marzo debido a una fractura condilar no desplazada, una lesión que obligó a un paro forzoso en su campaña y que frustró sus aspiraciones clasificatorias hacia los clásicos del año. Tras un proceso exitoso de recuperación, el ejemplar cumplió sus primeros trotes durante las mañanas recientes en la pista de entrenamiento de Oklahoma, en el complejo de Saratoga.
Un regreso con calma y sin plazos fijos
Pese al optimismo que genera su vuelta a la actividad, el equipo de establo mantiene la cautela y no establece todavía una fecha prevista para su retorno oficial a las competencias. Chad Brown explicó que Paladin pasó todo este tiempo en las instalaciones del Ashford Stud en Kentucky, donde cumplió un estricto programa de rehabilitación física sin recibir ningún tipo de entrenamiento formal antes de su arribo a la cuadra.
“Me va a llevar bastante tiempo ponerlo a punto, pero el caballo no podría tener un mejor aspecto tras su estadía en Ashford. El equipo de allá hizo un trabajo fantástico; el caballo luce fabuloso”, declaró un satisfecho Brown a la prensa especializada.
El estratega enfatizó que el plan principal con el purasangre consiste en una preparación meticulosa de cara a su futura temporada como ejemplar de cuatro años, edad en la que se espera su total madurez profesional.
Objetivos para el cierre de campaña
El historial de Paladin se mantiene impecable con un récord perfecto de tres victorias en igual número de salidas a la pista. Su campaña incluye un contundente triunfo para debutantes, una sólida demostración en el Remsen Stakes (Grado 2) y su consagración temporal en el Risen Star Stakes (Grado 2), la cual representa su última actuación pública antes de la lesión.
Dependiendo de la evolución física que muestre el caballo en las próximas semanas bajo las órdenes del preparador neoyorquino, existe una posibilidad real de verlo en acción a finales del presente año, aunque sin mayores presiones de calendario.
“Tengo tiempo de sobra para llevarlo a las carreras antes de que termine el año, pero no tengo el tiempo necesario para inscribirlo en las competencias más importantes de la temporada”, concluyó Brown, con lo cual dejó claro que la salud de su pupilo está por encima de cualquier urgencia de taquilla.