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Después de varios meses de intensa lucha y resultados adversos, los Medias Rojas de Boston finalmente encuentran la tan ansiada estabilidad. El equipo logró nivelar su marca a 48 victorias y 48 derrotas tras barrer a los Rays de Tampa Bay en una emocionante doble cartelera de viernes.

El empinado camino desde marzo

Alcanzar este porcentaje de .500 tiene un peso enorme para la franquicia, pues no lograban este equilibrio numérico desde el segundo juego de la actual campaña. Desde aquel lejano mes de marzo, la novena bostoniana tuvo que jugar con récord negativo y remar constantemente a contracorriente.

Recuperar el terreno perdido durante todos estos meses exigió ajustes estratégicos urgentes. Además, requirió de un rendimiento superlativo y constante de sus piezas clave en el diamante para poder borrar la brecha de derrotas acumuladas en la primavera.

Una racha para el recuerdo

Este gran repunte en la tabla de posiciones no es producto de la casualidad. Boston consolidó este buen momento hilvanando una impresionante e invicta seguidilla de 11 triunfos consecutivos, demostrando un dominio absoluto sobre sus rivales recientes.

Semejante demostración de poder representa su mejor racha ganadora en casi una década. Para encontrar un desempeño similar en la historia reciente de la franquicia, hay que remontarse al período comprendido entre el 15 y el 25 de septiembre del año 2016.

Con la mirada en la postemporada

Con el récord nuevamente equilibrado y la moral del equipo en su punto más alto, los Red Sox envían un mensaje de advertencia al resto de su división. Haber superado finalmente el profundo bache que arrastraban desde marzo les otorga un renovado impulso competitivo.

Ahora, el gran reto de la plantilla será aprovechar este envión anímico. Deberán intentar mantener este ritmo arrollador en las próximas series para poder pelear seriamente por un boleto a los anhelados playoffs.



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