
Horas antes del encuentro del lunes entre Gigantes y Dodgers, Shohei Ohtani, en un movimiento poco habitual en su rutina, decidió realizar práctica de bateo en el terreno de juego, enviando pelotas a las gradas y superando incluso el techo del Right Field Pavilion. Sin embargo, el espectáculo previo no fue más que un espejismo de lo que sucedería bajo las luces del juego oficial.
Una sequía que preocupa en Los Ángeles
A pesar de la exhibición de poder durante la tarde, la realidad de Ohtani empieza a ser una carga para el orden al bate de los Dodgers. El astro japonés acumula ya 11 encuentros consecutivos sin conectar un cuadrangular, una racha que se extiende desde el pasado 26 de abril. Lo que es más alarmante: en sus últimas 111 visitas al plato, apenas registra un solo vuelacercas.
La jornada del lunes fue un reflejo de este momento crítico. Ohtani se fue de 5-0, con tres rodados hacia el sector derecho y dos ponches. La agresividad que suele caracterizarlo se ha transformado en una ansiedad que los lanzadores rivales están sabiendo explotar. No hay lanzamientos cómodos para él, y el japonés parece estar cayendo en la trampa de intentar resolver el slump con un solo swing.
El manager de los Dodgers, Dave Roberts, ha sido claro al diagnosticar la situación de su principal figura. Para el estratega, Ohtani está intentando «salir a punta de swings» de este inicio lento de campaña, una mentalidad que, aunque comprensible en un competidor de su talla, resulta contraproducente cuando la zona de strike no le favorece.
Un nuevo plan
Con el primer cuarto de la temporada 2026 ya superado, la gerencia y el cuerpo técnico buscan soluciones inmediatas. Aunque Roberts confirmó que no tiene intenciones de mover a Ohtani del primer puesto del lineup, sí tiene previsto un descanso para intentar un «reset» mental y físico.
Las opciones sobre la mesa son claras: o bien Ohtani no tomará turnos al bate este miércoles cuando le toque abrir desde el montículo, o recibirá un día libre completo el próximo jueves. El objetivo es que el jugador pueda alejarse de la caja de bateo por 24 horas para recuperar la claridad visual y el ritmo que le permitieron ser el Jugador Más Valioso en la temporada anterior.