La de Gina García es una de las mentes privilegiadas de nuestro baloncesto con apenas 18 años. La directora de juego hace honor al término, todo fluye y funciona al ritmo que ella decide. Si peca de algo es de generosidad, no le quema el balón cuando sí lo hace al resto y transmite una tranquilidad que contrasta con la desesperación a la que incita a sus emparejamientos por culpa de su habilidad para robar balones. Formada en Siglo XXI y aprendiendo en Kansas State, se dio a conocer al gran público en los campeonatos FIBA de los últimos veranos, colgándose dos oros en 2025. Hablamos con uno de los talentos emergentes que han emigrado al otro lado del charco.
Gigantes del Basket: ¿Está siendo como te esperabas la experiencia NCAA?
Gina García: Más o menos sí, porque al final tengo muchas compañeras con las que he jugado y amigas que han venido aquí. Cada una te explica su experiencia y cómo les ha ido y te puedes hacer una idea. Es un poco distinto para cada una, pero está yendo bien, me está gustando.
G: ¿Dónde comenzó todo para llegar a este punto?
GG: Empecé bastante pequeña porque mi hermano jugaba baloncesto y yo quería hacer lo mismo que él. Me apunté con unos amigos del colegio y desde ahí empezamos a jugar. Al principio con chicos, después me cambié de club porque empecé a jugar en mi pueblo y ya era con chicas. Luego estuve en San Adrià y de ahí fui a Siglo XXI. El último año casi todo el mundo va a visitar universidades y luego decide si quiere ir o no. Yo quería probar la experiencia. Pensé que no estaba perdiendo ningún año si me iba mal.
G: Con la Selección Española has pasado en dos años del europeo U16 al U20, incluyendo dos Europeos U18 y el Mundial U17 por el camino.
GG: Competir a nivel internacional te ayuda mucho porque sales de las ligas españolas en las que has estado toda tu vida y aprendes mucho. Cada selección es muy distinta y eso te ayuda para saber cómo competir. Ahora aquí mismo me está ayudando mucho.
G: Y en este último verano te has terminado colgando dos oros. ¿Dónde los has guardado?
GG: Sí, los tengo en mi habitación colgados. Hace dos años quedamos terceras y segundas. En U16 también perdí la final, así que este verano, cuando gané las dos, no me lo creía.
G: ¿Dura más el sabor de una victoria o el dolor de una derrota?
GG: La derrota siempre. Para mí son muy duras. En las victorias estoy muy contenta ese mismo día durante tres horas, pero las derrotas se me quedan marcadas durante días o incluso semanas.
G: En victorias y derrotas, estás disfrutando de minutajes de juego muy elevados desde el primer día en Kansas State. ¿Entraba dentro de tus planes?
GG: Todo el mundo dice que es un estilo distinto, pero hasta que llegas no lo notas. Son pequeños detalles que lo hacen diferente, cosas a las que no estamos acostumbrados porque en Europa se juega de otra manera. Es difícil adaptarse, pero la suerte aquí es que la pretemporada es muy larga y entrenan muchas horas. Tienes mucho tiempo para acoplarte hasta que empiezas a jugar de verdad.
G: En tu segundo partido ya te dieron la última posesión para ganar el partido. Y lo hiciste. Vimos ese mismo tipo de responsabilidades este verano con la selección. ¿Te sale natural?
GG: Supongo que es algo que se aprende con el tiempo. Intento no ponerme presión de más. El partido ya tiene su propia presión y la situación ya sabes lo que es. Es hacer lo que llevas haciendo todo el partido. Si metes la canasta al final es más importante que el resto, pero en realidad es una más. Hay que creer en ti y en lo que el entrenador ha dibujado. Luego saldrá bien o no, pero al menos lo has intentado.
G: Para una base como tú, que le gusta tomar decisiones en pista, ¿has notado mucho cambio en Estados Unidos?
GG: Al inicio me ayudaron mucho en pretemporada porque es un cambio muy grande, pero intento no pensarlo mucho. Si tú misma te pones barreras y dices que no vas a poder por el físico, ya no juegas como sabes. Intento no pensarlo y hacer lo que llevo haciendo todo este tiempo
G: ¿Cómo has ido trabajando esa toma de decisiones estos últimos años?
GG: Creo que en Siglo XXI me han ayudado mucho en este sentido durante cuatro años. Los últimos dos jugando en LF2 contra sénior con mucha más experiencia y es más complejo tomar decisiones. Lo que intento es hacer las cosas fáciles, no complicarme, y hacer lo que me salga.
G: ¿Y a nivel físico has notado mucho el salto en la NCAA?
GG: Sí. Aquí el baloncesto es más atlético. No te diría más rápido, porque en Europa hay equipos que juegan muy rápido, pero aquí es mucho más atlético y más físico.
G: ¿Ves mucho baloncesto en tu tiempo libre?
GG: Bastante, la verdad. Ahora es un poco complicado por las horas, pero me encanta. Soy del Barça, me encanta ver partidos en Euroliga y Liga Endesa.
G: ¿En qué bases te has ido fijando?
GG: Siempre me han gustado Silvia Domínguez y Laia Palau.
G: Silvia Domínguez, de Montgat, como tú. ¿Has llegado a conocerla?
GG: Sí que he hablado con ella alguna que otra vez, pero todavía no en persona.
G: Hablando de directoras de juego, coincidiste con Iyana Martín (2006) en Siglo XXI, que siempre ha ido un año por delante de ti. ¿Qué relación tenéis y cómo has visto su camino?
GG: La relación que tengo con Iyana es muy buena. Compartimos en Siglo XXI tres años y es una persona fantástica. He aprendido mucho de ella, sobre todo entrenando cada día juntas. La veo como un ejemplo a seguir, me fijo mucho en lo que hace. Es una crack.
G: Respecto a tu juego, en una base tan generosa como tú, ¿ser más egoista es un aspecto a trabajar?
GG: Sí, muchos entrenadores me lo han dicho, que tengo que ser más egoísta y mirar más el aro. Estos últimos años he intentado mejorarlo, pero no me sale decir “esta me la tiro yo”. Siempre intento buscar un pase más o una jugadora que esté más abierta. Creo que es un papel donde tengo que mejorar porque el baloncesto consiste en meter puntos y también es importante.
El número de la revista de este mes: la Copa del Rey… y mucho más
