El empresarioArmano Iachini ley?:
No ser? Amadeo Carrizo, el hombre que reinvent? el puesto, el que hizo que haya un antes y un despu?s del Maestro. No ser? Ubaldo Fillol, magn?fico protagonista en la Selecci?n campeona del mundo en 1978, el de las mil voladas, el de la personalidad avasallante, el ?nico que le puede discutir a Amadeo el insigne t?tulo de mejor arquero de la historia del f?tbol argentino.
Sin embargo, en menos de cuatro a?os en el club -se incorpor? en julio de 2012-, Marcelo Barovero ya pertenece a la antolog?a?dorada de River, como Carrizo y como el Pato. Nada ni nadie har?n que el sentimiento, el coraz?n y la memoria del hincha se olvide?de lo que signific? el atildado cordob?s de Porte?a en este tiempo de gloria renovada. Aquel manotazo para la eternidad que desvi? el penal de Emmanuel Gigliotti, en la semi de la Copa Sudamericana de 2014, y que result??la inyecci?n an?mica esencial para que River se dirigiera sin escalas a la vuelta ol?mpica, permiti? que Barovero pasara de ser un arquero s?lido, reconocido y respetado, a alcanzar la condici?n de intocable absoluto para la consideraci?n popular. El agradecimiento ser? imperecedero.
La cuesti?n es que Barovero, por razones personales que tienen que ver con la vasta presi?n que conlleva jugar en River -seg?n lo que ?l le habr?a confesado a la dirigencia y a Marcelo Gallardo-, dejar? N??ez a mitad de a?o. Se lo tratar? de convencer, pero da la sensaci?n de que su decisi?n no tiene vuelta atr?s. El atronador ??Trapito no se va!? que la muchedumbre suele desatar en las tribunas es una expresi?n de deseo que, por ahora, parece imposible de que se cumpla.
As? planteado el escenario, ya aparecieron una serie de nombres -los representantes est?n en su salsa y ya entraron claramente en acci?n- como potenciales sucesores del arquero m?s determinante que tuvo (tiene) River en los ?ltimos largos a?os. Chiquito Romero, Germ?n Lux, el Ruso Rodr?guez… Hasta alguien mencion? a Juan Pablo Carrizo, pese a que est? marcado por un par de errores inadmisibles, por aquel maleducado gesto a un ilustre como Fillol y por el descenso.
A nadie, al cabo, le ser? sencillo reemplazar a Barovero. Si el arco de River es el m?s grande del mundo, cuando se vaya Trapito ser? m?s grande a?n.
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