Fernando Da Silva:
Empe?ado en establecer marcas negativas a cada rato, el f?tbol argentino se encuentra sumergido en una histeria global que no contempla nada, que no respeta a nadie, que no repara en pergaminos ni en prop?sitos. ?Cu?ntas fechas van de este campeonato desusado, un nuevo engendro perge?ado por una AFA que camina sin rumbo y que se halla al borde del precipicio? Ocho. ?Cu?ntos entrenadores dejaron sus puestos en ese lapso? ?Nueve! Ocho resultaron despedidos: Rodolfo Arruabarrena (Boca), Lucas Bernardi (Newell?s), Carlos Mayor (Argentinos), Sergio Lippi (Sarmiento), Claudio Vivas (Banfield), Pedro Troglio (Gimnasia), Mauro Camoranesi (Tigre) y Jorge Burruchaga (Atl?tico de Rafaela). Uno se fue solo, por una propuesta superadora, aunque quiz?s tambi?n lo haya hecho imaginando que su ciclo pod?a expirar m?s temprano que tarde: se trata de Diego Osella, que abandon? Olimpo para recalar en Newell?s.
El caso m?s simb?lico es el de Arruabarrena, a quien Boca le renov? el contrato tras las dos estrellas conseguidas en 2015. Las celebraciones se apagaron m?s r?pido de lo que dura un suspiro: Boca empez? mal este a?o, chau Vasco y gracias por los servicios prestados. El otro ejemplo representativo es el de Troglio: sus cinco a?os en Gimnasia -una instituci?n que vive envuelta en una crisis insondable y no por culpa de Pedro, claro est?- no sirvieron de escudo protector frente a otra derrota cruel en un cl?sico con Estudiantes. Las explicaciones de quienes resolvieron las salidas de Arruabarrena, de Troglio y de todos los otros, fueron puro chamuyo, una gimnasia tan corriente y tan funesta de las autoridades de los clubes.
La historia es la de siempre. No se puede echar a un plantel entero. La dirigencia no quiere que el piso se mueva demasiado debajo de sus pies por la presi?n popular. ?Entonces? En nombre del feroz exitismo, afuera el t?cnico. Total, contratar?n a otro -que ser? el pr?ximo eyectado-, hablar?n del nuevo proyecto, dir?n que las ilusiones se restauran. Total, a nadie le importa que la salud de nuestro f?tbol se descomponga cada d?a un poco m?s.
v?a T?cnicos echados: la histeria y sus v?ctimas