La selección española abre ahora una nueva etapa. Atrás quedan los años de los junior de oro, de Rudy, del Chacho, de los Gasol y de Sergio Scariolo en el banquillo. Más de tres lustros en los que el equipo nacional ha conseguido convertirse en referente a base de medallas e incluso llegando a liderar el ránking FIBA por delante de Estados Unidos. Gestas que quedan para el recuerdo y las estanterías, pero que no pueden ser la exigencia habitual para una selección que ha cambiado completamente su cara, pero no sus objetivos.

Artículo publicado originalmente en la revista de diciembre de 2025 que puedes conseguir aquí

Una nueva etapa que comenzó el pasado 23 de septiembre con el relevo en el banquillo nacional. Elisa Aguilar, presidenta de la FEB, daba el timón de la selección a Chus Mateo y le confiaba las llaves de un futuro tan ilusionante como incierto a corto plazo. “Es una nueva época porque vamos a completar el relevo generacional”, apuntaba la cabeza visible del baloncesto español en la presentación del técnico madrileño, que asumía el reto con confianza, a pesar de la dimensión del mismo.

“Tenemos potencial suficiente para volver a vivir momentos felices. Vamos a trabajar codo con codo para llevar la ilusión otra vez a los hogares de España”. Estas fueron las palabras del exentrenador del Real Madrid cuando asumió un cargó en el que permanecerá hasta 2029. Ese es el punto de inflexión para esta España que se ha convertido en una incógnita con muchas dudas por despejar. Un expediente X con varias carpetas que van desde la incertidumbre del presente a la esperanza del futuro a medio y largo plazo.

EL HOY, MÁS EMPINADO QUE EL MAÑANA

Esta nueva España empieza su andadura escalando el puerto más complicado: llegar al Mundial de 2027 en Qatar. Una misión complicada para la que Mateo no podrá contar con algunos de los mejores jugadores nacionales. Aldama, los Hernangómez, De Larrea o Saint-Supery seguirán a sus compañeros desde la distancia debido a las incompatibilidades de calendario entre Euroliga —en pleno pulso con FIBA—, NBA y NCAA. Una situación que ya vivió Scariolo y que le obligó a reinventarse y construir un fondo de armario que luego sería clave en los grandes torneos.

La presencia esta temporada del Valencia en la Euroliga complica todavía más la ecuación. El conjunto taronja se ha convertido en el gran caladero del equipo nacional con jugadores como Jaime Pradilla, Yankuba Sima, Josep Puerto, Xabi López-Arostegui y el ya citado De Larrea. Cinco bajas que sumadas a las de los Hernangómez, Aldama, Garuba, Saint-Supery, Dario Brizuela y Joel Parra dejan a Santi Yusta como único jugador que repite de la convocatoria del pasado Eurobasket, donde España cerró su participación en primera fase.

Estas limitaciones —también autoimpuestas por el seleccionador (“Pudimos haber llamado a jugadores de Euroliga, pero no me parecía bien llamar a unos para el jueves y a otros para el domingo. Son buenísimos, pero trato de fabricar una atmósfera”, explicó Mateo)— han obligado a confeccionar una lista con nombres poco habituales. Además de Yusta, Alberto Díaz y Jaime Fernández como referentes por galones, Álvaro Cárdenas, Izan Almansa o Great Osobor. Jugadores que no tienen experiencia defendiendo la camiseta nacional y sobre los que recae la difícil misión de clasificar a España para el Mundial de Qatar, primera cita importante en el calendario de la FEB.

El reto es mayúsculo. No solo por las ausencias, sino por un camino minado ante selecciones como Georgia —que sí convoca a jugadores Euroliga como Toko Shengelia— o Ucrania. Equipos competitivos, especialmente como locales, ante los que la falta de experiencia puede ser un hándicap. España contará con los NBA, NCAA y Euroliga en la última Ventana de la primera fase, en julio. Será entonces cuando la selección de Mateo pueda mostrar una versión más cercana a su futuro inmediato. Esa que la FEB quiere volver a poner en sintonía con la afición.

QATAR Y LOS ÁNGELES, EL REFLEJO DE UNA ILUSIÓN

La segunda carpeta de este expediente llamado España es la que atañe al futuro a medio plazo. Si el conjunto nacional consigue superar la primera fase y después consigue quedar primero en el grupo que le enfrentará a Grecia, Montenegro, Portugal o Rumanía -se arrastran las victorias de la ronda anterior- estará entre los 12 equipos europeos clasificados para la cita en Oriente Medio.

Un escenario en el que la selección podrá, ya sí, presentarse con sus mejores galas. Las mismas de las que llevamos hablando los últimos años y que provocan chiribitas en los ojos de los aficionados. Porque además de los Hernangómez, Pradilla, Abalde o Brizuela, que llegarían en su madurez, habría que sumar a Santi Aldama, que volvería a ser el líder del equipo con dos temporadas más de experiencia en la NBA a sus espaldas. Un ‘core’ en su prime al que añadir a un núcleo joven que lleva ya tiempo aporreando las puertas de la selección.

Sergio De Larrea y Mario Saint-Supery ya han demostrado que la camiseta XXL no les viene grande. Suyas fueron las mejores noticias del equipo en el pasado Eurobasket y por sus manos pasa gran parte del futuro inmediato de este equipo. Pero no están sólos en ese porvenir luminoso. A sus nombres hay que añadir a los jóvenes que hoy son noticia al otro lado del Atlántico.

Nombres como Baba Miller, que en los amistosos del pasado verano ya demostró que es un jugador distinto a todo lo demás y que puede aportar desde el primer minuto. Además de Hugo González y su capacidad defensiva con dos años de experiencia en los Boston Celtics. Y también podrá estar Aday Mara, una de las grandes esperanzas del baloncesto español que parece que ha encontrado en Michigan el ecosistema perfecto para explotar las virtudes que le convirtieron en la gran promesa del baloncesto nacional.

Jugadores que llegarían a Qatar ya como realidades -aunque faltos de partidos juntos en la élite con una misma camiseta- a los que se podría añadir un nuevo caso Lorenzo Brown. Un jugador nacionalizado que aporte veteranía y ciertas dosis de liderazgo en caso de que a los jóvenes les tiemblen las manos. En definitiva, una nueva selección competitiva que vuelva a estar entre las mejores de cualquier campeonato y que pueda soñar con estar en Los Ángeles 2028 y que brille con luz propia en el Eurobasket de 2029.

HASTA MADRID… Y MÁS ALLÁ

Esa es la fecha que la FEB tiene marcada en rojo, en mayúsculas y subrayada en su calendario. El Europeo que se celebrará en casa, en Madrid, y con el Santiago Bernabéu como teatro de los sueños en el que presentar a lo grande a esta generación que está llamada a recuperar la antorcha del baloncesto mundial para una España que se ha acostumbrado a dominar en las últimas décadas.

La cita en casa, con el peso que ello supone recordando lo sucedido en 2007 y en 2014, aparece como el momento ideal para lucir a esas nuevas estrellas que aparecen en el firmamento nacional. Esa generación nacida entre 2004 y 2006 que siguieron los pasos de los juniors de oro conquistando un Mundial de la categoría y que pueden dar su primer gran golpe en la mesa ante su público. El primer paso de una nueva etapa gloriosa para el baloncesto nacional masculino.

Porque el camino no acaba en estos apellidos anteriormente citados. La cantera española sigue fabricando talento, como demuestra cada verano en los podios de las categorías inferiores. Muescas en el revolver que sirven para aumentar la munición de la selección absoluta de cara a los próximos 10 años.

Ahí están nombres como Jan Cerdán, uno de los proyectos más ilusionantes del baloncesto español. Un jugador que cumple con nota en cada aspecto del juego, que con 15 años ya se bate el cobre en la Liga U22 y que ya ha entrenado con el primer equipo del Barça. Un jugador total llamado a ser referencia en la selección por muchos años. Junto a él, dos torres de esas que antiguamente adolecía el baloncesto nacional como Fabián Flores (2,18) e Ian Platteuw (2,14) que aseguran presencia física y puntos en la zona. ¿Y por fuera? El acierto y la valentía de un Guillermo del Pino que ya sabe lo que es ser decisivo con España como demostró el pasado verano en el Europeo sub 18. 

En definitiva, los expedientes de la carpeta ‘España’ apuntan de nuevo al optimismo, pero con comillas iniciales. Las que dejan unos primeros meses -especialmente esta Ventana de noviembre y la de febrero, así como las segundas de la segunda fase- en los que Chus Mateo y la Federación tienen que tirar con lo puesto (a ver si finalmente Ricky Rubio se apunta para liderar a este equipo) para coronar el puerto más difícil de lo que va de siglo: conseguir el billete a Qatar.

Una vez allí comenzará el descenso en el que, con el viento a favor, todo parece más sencillo. Habrá un pequeño repecho para cerrar el pase a los Juegos de Los Ángeles, donde sólo participan 11 selecciones, además de Estados Unidos como anfitrión. Pero el resto ya es cuesta abajo y sin frenos para una nueva generación, ya veremos si dorada, con la que el baloncesto español vuelva a competir con los mejores y a estar en los puestos de arriba en cada torneo.

Los más destacados de cada generación

2003
Michael Caicedo – Grand Rapids Gold (G League)
Guillermo Díaz-Graham – San Francisco Dons (NCAA)
Jorge Díaz-Graham – Oregon State (NCAA)
Rubén Domínguez – Texas A&M (NCAA)
Miguel Allen – Joventut de Badalona
Owen Aquino – High Point (NCAA)
Pablo Tamba – Louisiana State (NCAA)

2004
Baba Miller – Cincinnati (NCAA)
Eli John Ndiaye – Atlanta Hawks / College Park Skyhawks (NBA / G League)
Isaac Nogués – Valencia Basket
Valentín Pinedo – UNC Greensboro (NCAA)
Jordi Rodríguez – Cincinnati (NCAA)
Juan Núñez – Barça
Rafa Villar – Baskonia

2005
Izan Almansa – Real Madrid
Álvaro Folgueiras – Iowa (NCAA)
Fabián Flores – DePaul (NCAA)
Lucas Langarita – Utah (NCAA)
Lucas Marí – Vermont (NCAA)
Aday Mara – Michigan (NCAA)
Sergio de Larrea – Valencia Basket

2006
Bruno Alocén – Indiana State (NCAA)
Iker Garmendia – Elon (NCAA)
Max Gaspà – Baxi Manresa
Hugo González – Boston Celtics (NBA)
Asier Miguel – Manhattan (NCAA)
Mario Saint-Supery – Gonzaga (NCAA)
Adrián Torres – Joventut de Badalona

2007
Ignacio Campoy – Drexel (NCAA)
Gildas Giménez – Bella Vista Phoenix Prep School
Máximo García-Plata – Florida State (NCAA)
Guillermo del Pino – Maryland (NCAA)
Ian Platteeuw – Davidson (NCAA)
Raúl Villar – Charlotte (NCAA)
Andy Huelves – Tizona (Primera FEB)

2008
Juom Maker Bol – Baskonia
Chiek Diallo – Baskonia
Gerard Fernández – Baxi Manresa
Diego Niebla – Joventut de Badalona
Lucas Sánchez – Baxi Manresa
Javier Viguer – Valencia Basket
Marcos Zurita – Estudiantes

2009
Guillem Ecker – Baxi Manresa
Diego Ferreras – Barcelona
Rafael Corta – Real Madrid
Nil Poza – Barcelona
Humberto Ruiz – Joventut
Guillem Tazo – Valencia Basket
Roger Villarejo – Valencia Basket

2010
Marvis Aikel – Real Madrid
Carlos Elordi – Valencia Basket
Pau Cruz – Barcelona
Jan Cerdán – Barcelona
Pablo Mera – Real Madrid
Izán Pérez – Joventut
Sergio Palau – Valencia Basket

Fotografía: Diseño Gigantes

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