Artículo originalmente publicado en el número 1567 de Gigantes del Basket en abril 2026
Dino Radja -frío como primer impacto- en realidad se antoja cercano y humilde. Habla dignamente el español, y sigue desprendiendo ese aura implícita de súper estrella. Una vez dijo esto en una entrevista: “Ésta es la primera ciudad italiana (Trieste) que conocí siendo niño. Tomé una Coca Cola, y era como si hubiera llegado del espacio”. Ya no echa de menos ese mundo que habitó y dominó. Porque él no hizo -solo- historia, sino que la mordió como nadie: dos oros europeos, dos platas olímpicas, las Copas de Europa en la Jugoplastika y los Celtics. “¿Quieres una botella de agua con el café?”
Gigantes: Tras el Bosna Sarajevo de Tangevic o Delibasic y la Cibona de Petrovic… Sí, en el horizonte emergió otra potencia eslava (sur). La Jugoplasatika, contigo y Kukoc. Tres Copas de Europa consecutivas, aunque en tu caso solo estuviste en las dos primeras. En 1991 ya militabas en la Virtus Roma ¿Qué tenía de especial aquel equipo?
Dino Radja: No lo sé. Fueron tiempos increíbles. Gente de la misma generación como Toni, Perasovic, Savic o yo. Otros más veteranos como Ivanovic, Sobin, Vucica, encargados de sostener a los más jóvenes. La mezcla era perfecta, porque nos ayudaban no sólo en el baloncesto sino en la vida. Cómo actuar, qué hacer en cada momento… Por no hablar del técnico.
Bozidar Maljkovic
Para todos nosotros el mejor entrenador de siempre. Me decía esto: “Si quieres ser mejor que Divac, tendrás que correr más que él”. En su día no lo entendí. Ya sabes, éramos dos pívots emergentes entonces. Si tú ves el baloncesto de hoy, los mejores en esa posición son los que más corren. Si no, se quedan fuera. El mérito es haber dicho eso hace treinta años. Fue un pionero. Supo intuir el futuro.
También en la introducción de la figura del segundo entrenador.
En nuestro caso, Aleksandar Nikolic fue su ayudante. Otra leyenda absoluta del baloncesto. Lo pidió él expresamente. Llamó a Aza para que liderara precisamente él los entrenamientos. Duraban cinco horas. Después nos dolía la cabeza, pero era la tónica habitual. Hoy, cuando busco respuestas a situaciones difíciles de la vida, descubro que todas estaban ahí. Dos tipos muy grandes y avanzados.
Os prepararon, sobre todo, mentalmente. La guerra de los Balcanes estaba a la vuelta de la esquina.
Sin duda. Nos prepararon para soportar todo. Recuerdo la Final Four de 1989 en Munich. Estaban Barça, Maccabi… Equipos potentísimos, algunos de ellos con cuatro o cinco americanos. Boza y su segundo, Aza, nos decía siempre lo mismo: “estar aquí ya es un éxito”. Nos suplicaban no perder de treinta, eso sí. Más que nada para que la gente, la opinión popular, no dijera que estábamos ahí por suerte. Hoy entiendo el motivo de esos mensajes.
¿Cuál?
Rebajar la tensión, jugar relajados. Ligereza ante los grandes desafíos. Ligereza, que no es superficialidad.
El puñado de buenos jugadores era infinito. ¿Cómo se hace un grupo cohesionado y ganador sin que estallen los egos? Al final, la desintegración fue por las bombas.
No teníamos ego, y eso nos hacía más grandes. Trabajábamos para el equipo, y no para nosotros. No sé por qué, pero Boza conseguía esto de nosotros. Quizás era un mago y no lo sabíamos.
Después hablaremos de otro mago de los banquillos: Obradovic. Antes, ¿Qué hay de cierto en tu posible fichaje por el Real Madrid cuando Boza entrenaba allí (2004-06)? También a Kukoc, aunque Toni creo que sonó más para el Barça a principios de los noventa. Siempre con el mismo técnico.
¿Kukoc al Madrid? No. Fue a mí solo. Tenía 36 o 37 años. Toni estaba en la NBA. Dije que sí. Nos pusimos de acuerdo con el dinero. Era mucho, pero no demasiado. Le pedí unos meses para entrenar duro y ver si me sentía preparado. Llevaba más de un año sin competir. Ya había dejado el baloncesto (KK Spalato, 2003, último club). A los dos meses le llamé y le di mi ok para fichar por ellos.
¿Entonces?
Comenzó a decir si el Madrid ahora no estaba seguro, si quería rebajar el contrato, pagar menos dinero… Cosas así. ¿Crees que si yo fichaba por ellos era por dinero? No me cambiaba la vida. Era una cuestión de respeto. Esta es la verdad. No me cabreé, sinceramente. Es la vida; hay cosas que no pueden cambiarse. La clave es aceptar, y no pensar demasiado. Habría estado bien, sí, pero mi carrera fue exitosa. ¡Qué más da! Respeto mucho al Real Madrid, eso sí.
¿Qué opinión tienes sobre el asunto NBA-Europa?
La NBA, como baloncesto, no me gusta. Prefiero la Euroliga. Un deporte más puro. Más duro, genuino y auténtico. Allí, noventa canastas, a veces 150 puntos (destaca el boom Adebayo) … Partidos con poca defensa, todo parece igual. Los play off son distintos, pero lo otro es similar. No me gusta.
Los Boston Celtics, sí. Jugaste allí de 1993-1997.
Ni siquiera ellos veo. Prefiero un Panathinaikos-Olympiacos, el gran derbi griego. También un Madrid-Barça. El Partizan… Basket de esta envergadura.
¿Entonces no estás a favor de este proyecto?
La NBA a nivel de marketing es enorme. Seguro harían un buen producto, pero…
Adam Silver dice que sería también una oportunidad para tener acceso directo a la cantera de importantes clubes europeos. Pretenden un formato similar, aunque con menos equipos para reducir el desgaste físico.
Vamos a ver… A mí no me gusta ver a muchos americanos jugando aquí. Se cargan a los jugadores de casa. Luego, sí, hay un Europeo donde quieres que estos canteranos jueguen y lo hagan bien… Hay algo que no me cuadra. Si no tienen continuidad en sus escuadras, si no cuentan con roles clave, ¿cómo puedes exigirles después resolver situaciones complicadas sin estar acostumbrados a hacerlo? Dicho esto, no estoy en contra de la contratación de extranjeros en Europa, ni mucho menos. El año pasado estuve en Abu Dabi viendo la Final Four.
El baile de Saras Jasikevicius.
No solo. Fenerbahçe, Monaco, Panathinaikos… Partidos buenísimos. Defensas imponentes. Mucho mejor que la NBA, sí.
Hay, también, estrellas europeas de primer nivel al otro lado del Atlántico: Doncic, Antetokounmpo … ¿A vosotros cómo os trataban en los noventa? Antes era complicadísimo llegar hasta allí. Era un coto privado para los más grandes.
A Doncic, enseguida, le dieron las llaves de la ciudad. En mi caso, era el encargado de recoger la ropa sucia. Para mí, en Boston fue duro, sí. No digo que Luka no se lo merezca, pero a los europeos nos trataban mucho peor antes en América. No creían en nosotros. Pensaban que éramos blandos, poco aguerridos en las marcas, cero en defensa. Nos costó mucho hacernos hueco, que terminaran creyendo en nosotros. Ojo, porque éramos Divac, Sabonis, Marčiulionis, Petrovic, Kukok… A Drazen, por ejemplo, le costó mucho adaptarse. ¡Y hablamos de un fenómeno! Eran tiempos muy complicados para nosotros. Lo bueno es que, todos, éramos determinados y testarudos. Es la clave del éxito.
¿Y esta moda de irse pronto a la NBA de hoy?
Los chavales corren mucho. Ven solo dinero, y van deprisa. Es necesario curtirse en el Viejo Continente. En EE.UU. pagan muy bien desde el minuto uno. Es tentador, y eso lleva al error.
Hezonja no estaba listo.
No sólo él. Muchos jugadores cometieron el mismo error.
¿Vosotros sí lo estabais?
Hace años los managers trabajan para los jugadores. Hoy, detrás, están las agencias. Es un problema. Te pongo un ejemplo: en mi caso, cuando estaba en Grecia (Pana), él llegó con una oferta de Turquía. Era el doble de sueldo. Me lo comentó, y le dije que no. No se habló nada más, porque me encontraba muy a gusto en Atenas. No creo que hoy sean las cosas así de fáciles.
Hay un potencial problema en este hipotético matrimonio NBA-Europa, y es que se desintegren los derbis o clásicos. Por ejemplo, que en una misma ciudad-monumento del basket uno decida afiliarse y el otro no. Jugarían dos competiciones diferentes.
Perdería encanto todo, pero son conjeturas, especulaciones. Hay que ver cómo se desarrolla todo.
Hablemos del campeonato de Europa de Roma, en 1991. Justo antes de la desintegración de Jugoslavia. Luego ya con Croacia, en los Juegos de 1992, te colgaste la plata contra EE.UU (117-85). Siempre hago la misma pregunta, ¿Qué habría sucedido sin la guerra de por medio? Era el Dream Team de Magic, Jordan, Pipen, Malone, Bird… vs. contra el Dream Team que no pudo serlo.
No habríamos ganado, pero más cerca de hacerlo sí. Hay que ser honestos. Los americanos eran estratosféricos. Jordan era increíble. El mejor de todos, sin duda. LeBron no puede estar en la misma mesa.
¿Por qué?
Porque Michael era especial. Cambió toda la NBA. Era una cabeza loca, pero de forma positiva. James es más longevo, cuida su cuerpo como nadie, pero no admite comparación con el más grande de siempre. Tampoco Kobe es comparable.
Si hubieras llegado un pelín antes a los Celtics habrías jugador con Larry Bird.
Sí, pero mis tres años en Roma fueron clave. Italia era, entonces, la mejor liga de Europa. Maduré muchísimo como hombre. También técnicamente. Fue perfecto, porque creo que llegué a la NBA en el momento justo. No cambiaría nada.
Con Robert Parish sí que coincidiste.
Sí, un año. Un tipo diferente. Un grande. En la tele parecía serio, misterioso, pero dentro era completamente distinto. Un ser especial. Bird venía a vernos entrenar en muchas ocasiones. Un tipo interesante. Hablaba con nosotros, nos aconsejaba, nos ayudaba. Su presencia era enorme.
Antes de terminar la entrevista, quiero preguntarte por la guerra. ¿Cómo os afectó?
No es fácil. Es política, y lo mejor es no hablar. No escribas nada, porque no me apetece hablar. Es duro. Es mejor no volver allí. Hablar de la guerra no ayuda a nada. Siguiente pregunta.
Jugaste con Iñaki de Miguel en la temporada 200-01.
Un amigo. Estábamos en el Olympiacos. Tengo un gran recuerdo de él. Éramos vecinos. Guardamos una gran amistad, incluso a día de hoy. También con Ferrán Martínez en Panathinaikos. ¡Qué jugador!
¿Cómo era Toni Kukoc?
El mejor jugador europeo de todos los tiempos. Sin duda. Mejor que Petrovic.
La leyenda de Obradovic, hoy sin equipo. Para terminar…
Es lo que tú dices, una leyenda total de este deporte. ¿Sabes que, ambos, logramos la plata en los Juegos de Seúl’88? Éramos compañeros de habitación. Muchas semanas con él. Compartimos todo. Es mi gran amigo. Un entrenador con más éxitos que nadie. Euroligas sinfín…
Habéis superado de todo: bombas, la muerte de Petrovic, ser instrumentalizados políticamente … Sorprende una cosa: la humildad generalizada.
Esto es mérito de los padres. En aquellos tiempos la educación venía de casa, de los entrenadores, profesores… Y de la calle. Allí aprendimos todo. Te digo una cosa que parece banal: si estoy sentado en el bus, mis padres me riñen si no le dejo el sitio a una persona mayor. Hoy eso no es así. Todo el mundo cree saber mucho, tener todo al alcance. Somos más vulnerables. Si hoy tu hijo toca las narices, le das un móvil para que no se aburra. Exacto, temen que se aburran.
¿De verdad que Kukoc era mejor que Petrovic?
Drazen era enorme, pero Toni era más completo. Defensa, rebotes, ataque, solidaridad con el equipo, rápido de mente, sacrificado… Lo tenía todo. No era un divo. Petrovic atacaba como nadie, pero el baloncesto no es solo esto. Toni defendía muy bien a Galis, el tótem griego. ¿Lo recuerdas? Petrovic no, era diferente.
Vives entre Istria, Zagreb y Trieste, donde tu hijo tiene esta empresa de azulejos para la casa. De vez en cuando le echas una mano.
La idea es que aprenda a trabajar de forma autónoma. Que aprecie el dinero, que entienda qué es el IVA… Una vida normal, en definitiva. Es difícil, porque a veces no es Roko sino el hijo de Dino. Mi objetivo es inculcarle los idénticos valores que hicieron conmigo cuando era joven.
Foto: Julio Ocampo y Archivo Gigantes