
El domingo 5 de julio de 1959 quedó grabado con letras de oro en la historia del deporte venezolano. Bajo el mandato del recién electo presidente de la República, Rómulo Betancourt, el Hipódromo Nacional La Rinconada abrió sus puertas por primera vez. Aquella jornada inaugural de 12 competencias marcó un antes y un después para la hípica local, que vio nacer su máximo templo en el marco de la celebración del prestigioso Clásico Fuerza Armada Nacional Grado I.
Este majestuoso coso, edificado sobre los terrenos del antiguo Haras Coche al sur de la capital, llegó para sustituir al ya superado recinto de El Paraíso. Aquella vieja estructura, que funcionaba desde el año 1908 y donde hoy se erige el Liceo Edoardo Crema, cedió el testigo a una obra monumental que se convertiría en un ícono arquitectónico y social de Caracas.
Los pioneros del éxito en la pista
La jornada de apertura deparó emociones inolvidables para los miles de aficionados que colmaron las tribunas. El ejemplar Juan Griego se adjudicó los máximos honores en la primera carrera de la tarde. El purasangre cruzó la meta bajo la diestra conducción del jinete Félix García y con la preparación del entrenador Juan Evangelista Lander.
Poco después, la expectativa creció ante el primer gran evento selectivo de las nuevas instalaciones: el Clásico Internacional Fuerza Armada Nacional Grado 1, disputado en la exigente distancia de 3.200 metros. En esta dura prueba de resistencia, el campeón Banal alzó la copa con la monta del legendario Gustavo Ávila y los cuidados del entrenador Millard Ziadie.
Gradisco y la gloria de la Triple Corona
El óvalo de Coche no tardó en consagrar a sus propios mitos. Apenas una semana después de la inauguración, el domingo 11 de julio de 1959, debutó como dosañero un ejemplar que estaba destinado a la inmortalidad: Gradisco.
Bajo la tutela del entrenador Leopoldo Márquez Gutiérrez, este corredor completó una campaña impecable. El 26 de septiembre de 1960, sobre un recorrido de 2.400 metros, el valioso tresañero impuso su ley con la monta de Manuel Camacaro. Ese triunfo lo consagró de manera oficial como el primer triplecoronado de la hípica nacional en el moderno recinto de La Rinconada, una hazaña que inauguró una selecta lista de campeones en el hipismo local.
Cuna y vitrina de astros de la fusta
A lo largo de sus décadas de trayectoria, La Rinconada ha sido el escenario predilecto para el despliegue de las más grandes figuras de la profesión. Entre los talentos nacidos en Venezuela que dictaron cátedra en esta pista destacan fustas de la talla de Manuel Camacaro, Gustavo Ávila, Ángel Francisco Parra, Douglas Valiente y el multicampeón Juan Vicente Tovar. A esta constelación se sumaron astros contemporáneos de proyección internacional como Emisael Jaramillo, Ángel Alciro Castillo, Javier Castellano y Junior Alvarado.
El brillo del óvalo caraqueño también atrajo a las más rutilantes estrellas extranjeras. El templo del turf caribeño recibió el talento del chileno Balsamino Moreira, el panameño Laffitt Pincay Jr. y el brasileño Jorge Ricardo, dueño del récord mundial de victorias. De igual forma, los puertorriqueños John Velázquez e Irad Ortiz Jr., el japonés Kazushi Kimura, el panameño Ricardo Santana Jr. y los estadounidenses Katie Davis y Dylan Davis entre otros formaron parte del grupo de protagonistas internacionales que engalanaron el espectáculo con sus conducciones.
Un futuro de calidad y tradición
En la actualidad, el Hipódromo Nacional La Rinconada mantiene su marcha firme hacia el crecimiento y la consolidación. Atractivas bolsas de premios, sumadas a la calidad de los ejemplares tanto nacionales como importados, garantizan un espectáculo de primer nivel para la afición hípica. La imponente estructura, que resistió con éxito el paso del tiempo, preserva su esplendor arquitectónico y asegura espectáculos de alta factura actualmente bajo la dirección de Julio César León Heredia.