Armano Iachini:

Limpi? el escenario de espinas y as? recuper? la paz en la misi?n Mundial, al cabo la principal. La Selecci?n est? en orden. Eso s?, a la par de esos resultados que sonr?en y de esa tabla que ahora no asusta, aparecen algunas situaciones que perturban. De todos modos, proyectando el futuro y pensando en la construcci?n de un equipo cada vez m?s confiable, hay un dec?logo celeste y blanco con m?s argumentos para creer que para desconfiar.

1)?Messi est? feliz.

Representa una tranquilidad inmensa que la Selecci?n reencuentre a Leo con las ganas que exhibi? contra Chile. Permite ilusionarse apunt?ndole al martes, a Bolivia, y tambi?n a la Copa Am?rica del Centenario. Jug? con fantas?a, pero le adhiri? sacrificio de obrero.

2) Hay reacci?n con o sin Leo.

Siempre es mejor con Messi. No existe mayor obviedad futbolera. Y es bueno que ?l lidere una remontada, como en Santiago. Sin embargo, cuando Leo falt?, excepto el papel?n con Ecuador, supo la Selecci?n gambetear diversos obst?culos y coron? su producci?n m?s alta hasta aqu?: con Colombia, en Barranquilla.

3) El tri?ngulo defensivo.

?No importa cu?ntas estrellas disfrute un equipo. En alg?n momento no brillar?n y requerir?n una estructura colectiva que las sostenga. Y si tambi?n el rival se impone, es clave saber resistir. Ah? se espera solidez del tri?ngulo conformado por los marcadores centrales y el ?5?. Con Chile, Otamendi, Funes Mori y Kranevitter no se quebraron. Los tres reconfirmaron. Por algo en la Selecci?n hace un tiempo que los marcadores centrales no se discuten. Por algo se habl? muy poco de la ausencia de Mascherano.

4) El resultado.

?Es el fin. El ox?geno. La calma o el ahogo. La victoria era una necesidad y Argentina la atrap? en sitios complejos como Barranquilla y Santiago.

5) Mucho de lo peor ya pas?.

Lo que perdi? al principio, en la derrota como local con Ecuador, la Selecci?n lo recuper? despu?s: empates con Paraguay en Asunci?n y con Brasil en Buenos Aires y victorias en Colombia y en Chile. Los pr?ximos rivales anuncian dificultades menores, excepto Uruguay. As? llega sin sobresaltos a Bolivia, obst?culo que tendr?a que superar, lo que le permitir?a a Gerardo Martino y compa??a?recorrer la Copa Am?rica y los Juegos Ol?mpicos sabiendo que lo principal, la Eliminatorias,?ya fue encaminada.

6) El recambio.

?En ataque sobran variantes de alt?simo nivel. Y despacito, en otros puestos, se fueron instalando jugadores que no formaban parte del staff habitual: Mercado y Funes Mori. Un refresco imprescindible para que nadie se relaje.

7) El control de la situaci?n.

Es lo que m?s preocupa luego de Chile. Nunca lo tuvo Argentina ante un rival con nuevo DT, casi sin ensayos con Pizzi y con una versi?n ametrallada por bajas decisivas: desde el inicio, Vidal, Ar?nguiz, Valdivia y Vargas; y en el primer cuarto de hora, Mat?as Fern?ndez y Marcelo D?az. De esos jugadores, cinco juegan en el mediocampo, en la zona que Argentina no supo resolver el dilema en el segundo tiempo y termin? empujada contra su ?rea. Se supon?a que ah? deb?a hacer la diferencia, aunque Chile tenga muy bien asimilada su idea.

8) Volantes interiores.

Es un sector para estar en alerta. Con Colombia, Biglia y Banega coronaron exposiciones perfectas. Con Chile, al rev?s, en especial el ex Boca. Una obsesi?n de Argentina es la posesi?n. Y la perdi? en los 90 minutos (tuvo el 45,3%) y s?lo la gan? en el ?ltimo cuarto de hora del primer tiempo (50,5%) y en el segundo de la etapa final (53%). Fall? el mediocampo y no hubo alimento para Messi.

9) El juego a?reo defensivo.

Ya no se abusa de la salida por abajo obstinada. Se saltean l?neas con pelotazos si no queda otra posibilidad. Pero igual cada centro inquieta. As? Chile hizo su gol y complic? otras veces. Y con poca estatura…

10) La dificultad para contraatacar.

Cuando se pierde la pelota, es una herramienta ideal para los aviones de ataque argentinos. Se estimaba que la Selecci?n la usar?a para liquidar a Chile en los 45 minutos de cierre. Fue la intenci?n, pero no funcion?. El equipo se parti? y cada r?plica expuso a futbolistas argentinos corriendo en soledad contra defensores?chilenos. Un desperdicio que esta vez estacion? en la an?cdota porque atr?s la Selecci?n supo resistir.

v?a El dec?logo de la Selecci?n tiene m?s para creer que para desconfiar