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Después de semanas de intensos compromisos musicales, Alejandro Fernández decidió cambiar los escenarios por las aguas cristalinas del Mediterráneo.

El cantante mexicano emprendió unas vacaciones junto a su novia, Karla Laveaga, y ambos eligieron Grecia como el primer destino de un recorrido europeo que captó la atención de sus seguidores.

Lejos de los reflectores de los conciertos, el intérprete se muestra disfrutando de paisajes históricos, paseos en barco y momentos de complicidad con la mujer que ha sido su compañera durante más de diez años.  

Alejandro y Karla viven un viaje inolvidable

Fue el propio Alejandro quien presentó el inicio de esta escapada con un mensaje que resumía el objetivo del viaje: “Capítulo uno de estas vacaciones”, acompañado de la frase “recargando pilas”.

La publicación llegó apenas unas semanas antes de retomar su agenda artística, que incluye su participación en el Festival Arre, previsto para septiembre en Ciudad de México.  

Durante su estancia en Atenas, la pareja visitó algunos de los lugares más emblemáticos de la capital griega. Entre ellos destacó el majestuoso Templo de Poseidón, ubicado en Cabo Sounion, uno de los sitios arqueológicos más impresionantes del país gracias a sus vistas sobre el mar Egeo.

También recorrieron la Acrópolis y el Partenón, símbolos históricos de la antigua civilización griega, además del Estadio Panatenaico, escenario donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en 1896.

Besos, paseos en barco y un verano de ensueño

Las postales no solo muestran monumentos históricos. Varias imágenes reflejan la sólida relación que mantienen Alejandro y Karla. En una de las fotografías más comentadas aparece ella besándolo cariñosamente en la mejilla mientras ambos sonríen con las ruinas griegas como telón de fondo.

Por su parte, Karla también abrió el álbum de sus vacaciones bajo el título “Verano griego parte 1: Atenas, Sifnos, Paros y Antiparos”, revelando que el viaje apenas comienza y que continuarán recorriendo algunas de las islas más exclusivas del país.

Las fotografías dejan ver paseos en bote por el Mediterráneo, calles blancas adornadas con buganvilias, restaurantes frente al mar y atardeceres que se han convertido en el escenario perfecto para celebrar una relación que ha superado el paso del tiempo y el constante escrutinio público.  



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