Entrevista originalmente publicado en el número 1565 de Gigantes del Basket en febrero de 2026
Mario Saint-Supéry es uno de los bases más prometedores del baloncesto español, y una de las caras principales del nuevo fenómeno de éxodo a la NCAA. Tras brillar el año pasado en Liga Endesa con BAXI Manresa y deslumbrar en los minutos que tuvo en el Eurobasket en verano, aterrizó apenas unos días después en Gonzaga, una de las principales universidades del país. Desde Washington atiende a Gigantes para explicar su nueva vida en Estados Unidos.
Gigantes del Basket: Mario, ya llevas varios meses en Estados Unidos. ¿Está siendo esta aventura como esperabas?
Mario Saint-Supéry: Tanto yo como mi familia y todo mi entorno sabíamos que iba a haber un periodo de adaptación. A lo mejor no pensábamos que iba a ser tan largo como está siendo, pero sí sabíamos que iba a haberlo. Es algo totalmente diferente. No se puede comparar el estilo de juego que hay aquí con el estilo que llevo jugando en ACB y LEB Oro. Desde que llegué aquí me he dedicado a currar e intentar adaptarme lo antes posible.
G: ¿Cómo es el día a día en cuanto a clases y entrenamientos? ¿Es muy diferente al día a día europeo, incluso en formación o categorías anteriores?
S.S: Es bastante diferente. Yo estaba inscrito en la UNIR, pero solo tenía un par de clases a la semana. Aquí tengo que ir todos los días un par de horas a clases presenciales, que está bien por relacionarte con gente de tu edad. Normalmente hacemos clases por la mañana. Luego metemos las pesas, que se hacen todos los días: entre una clase y otra, antes de las clases o justo después. A mediodía, sobre la hora de comer, entrenamos. Y las tardes, libres.
G: ¿Qué estudias exactamente? ¿En qué estás matriculado ahora?
S.S: Mi major, que es como la carrera, es sports management. Pero hasta los dos primeros años estudias algo más general y luego, en los dos últimos, te centras en lo que quieres estudiar o algo más específico. Yo ahora tengo un poco de todo. Tengo historia, filosofía…
G: Hablando del basket: tú decías que el juego allí es diferente. Explícame qué diferencias notas. ¿Qué te gusta más, qué te gusta menos? ¿En qué es diferente?
S.S: La mayor diferencia es que todo el mundo tiene entre 18, 19 y 22-23 años. Son jugadores súper jóvenes, con muchísimas ganas y energía. El nivel físico y atlético aquí es altísimo. Casi todos son atletas. Y se juega de una forma más individualista: mucho uno contra uno, mucho más individualismo.
G: A priori es un estilo agresivo, aro, dinámico, que te puede favorecer… ¿Te notas cómodo? ¿O te gustaba más el punto organizado de Europa, con sistemas y roles más claros?
S.S: A mí me encanta correr y jugar en transición, rápido, un poco a lo loco, sí. Pero aquí nosotros tenemos a dos grandes, dos pívots que son de los mejores del país. Nuestro juego es diferente al de otros equipos y está muy focalizado en ellos porque generan muchísimas ventajas y son muy dominantes. Siempre tenemos un pívot por la zona sellando, entonces no hay tanto espacio en la zona como he vivido estos años pasados. Y este año estoy haciendo un rol un poco más organizador y más de base puro que otros años. Creo que eso me ayudará a abrir mi repertorio y a ser capaz de adaptarme a todos los equipos y entrenadores.
G: En España te hemos seguido desde hace muchos años. ¿Notas que allí la gente te conocía por tu trayectoria o aquello es otra película?
S.S: Aquí en Estados Unidos solo conocen Estados Unidos. Yo soy un freshman más. Aquí toca jugar y ganarse el respeto jugando.
G: ¿Y dentro del equipo sí tienen más en cuenta que vienes de entornos profesionales? ¿Te preguntan mucho por ello o te tratan diferente?
S.S: Desde fuera me tratan como un freshman, pero dentro del equipo, siendo freshman, se me asocia con experiencia, madurez y haber jugado en un centro profesional. Mis compañeros intentan apoyarse a veces en el tema de la experiencia: encontrar diferentes situaciones, química de equipo… Por suerte he estado en equipos con muy buena química.
G: Desde España es complicado entender y seguir con profundidad la NCAA. ¿Cómo explicas a tus amigos o a tu gente cómo funciona?
S.S: Yo siempre explico que hay high major, mid major y low major: las mejores, las normalitas y las de nivel más bajo. De octubre hasta finales de diciembre se juegan partidos non-conf, que lo planifica la universidad. Eso cuenta para el ranking de cara a clasificarte para el March Madness. Después, desde finales de diciembre o enero hasta marzo, juegas en tu conferencia. Ahí compites por ganar la conferencia, como una mini-liguilla de dos meses y medio. Y una vez juegas la conferencia, si te clasificas para el March Madness, dependes de la conferencia y de la no conferencia. Es un lío enorme.
G: Vosotros además estáis en una universidad potente.
S.S: Ahora mismo estamos ranqueados top 10. Eso nos viene muy bien por el tema del March Madness. También da mucha más visibilidad y más responsabilidad, porque ha habido jugadores muy buenos y hay que dar la talla.
G: Te quería preguntar por tu porcentaje de triple, que está subiendo mucho (por encima del 40%). ¿Viene de trabajarlo más en verano o allí? ¿O ha sido algo natural?
S.S: Este verano y durante el principio de temporada he trabajado mucho el tiro porque, al tener dos pívots que llaman tanto la atención, iba a tener muchos tiros abiertos. Tenía que ser capaz de ser muy eficiente. Lo he trabajado mucho y creo que está dando sus frutos.
G: También está el tema de minutos, salir del banquillo… ¿Cómo lo llevas? ¿Qué te pide el entrenador?
S.S: Este año el entrenador ha sacado más de 10 quintetos titulares diferentes. En algunos he estado yo, en otros no. Lo que me pide siempre es estar preparado, dirigir al equipo, organizar y sumar cuando esté en pista. Algunos días salen mejor las cosas y juego más; otros días juego menos. Pero siempre busco estar preparado y, cuando salgo, tener impacto.
G: ¿Hay días en los que te enfadas, en los que piensas que podrías haber tomado otra decisión?
S.S: Soy muy competitivo. Los días que he jugado menos pienso por qué he jugado menos. Me enfado conmigo mismo. A veces en el momento me enfado con el mundo, pero después pienso cómo hacerlo mejor, cómo conseguir más minutos. Y al final solo queda currar.
G: Está habiendo cada vez más jugadores españoles y de primer nivel yendo a la NCAA. ¿Cómo ves tú todo este proceso?
S.S: Cada jugador tiene su propio camino. No tiene que por qué ser mejor venir aquí que quedarse en España, o al reves. Cada jugador tiene que encontrar su trayectoria para desarrollar su máximo potencial. El sitio es un factor, pero si entrenas para mejorar cada día e intentas ser un poquito mejor cada día, da igual dónde estés: siempre vas a conseguir desarrollarte lo máximo posible.
G: ¿Y qué te ha llamado la atención de pabellones, universidades, partidos…? ¿Qué cambia respecto a España?
S.S: Es flipante la cultura de la universidad. Cada universidad tiene su club de fans. Nosotros hemos jugado en Nashville, súper lejos, y teníamos un montón de gente allí: alumnos antiguos y tal. La gente que va a la universidad te apoya toda su vida. Y la inmensidad de los pabellones es brutal: salas de fisio, gimnasios, vestuarios… todo multiplicado por 10.
G: ¿Qué echas de menos de Málaga y de España?
S.S: Lo principal es el tiempo. Estoy acostumbrado a estar en marzo en la playa y aquí hace un frío que pela. La comida es otro mundo. Aquí se vive de comida rápida. En España es todo mucho mejor. Y quitando a mi familia y a mis amigos, que es lo clave, me fastidia mucho la zona horaria: son 9 horas. Para vosotros son las 9 de la noche y para mí las 12 de la mañana. A partir de las 3 de la tarde de aquí, en España la gente está durmiendo. Tengo poco margen para coincidir. Por las mañanas tenemos clases, pesas y entrenamientos y cuando tengo libre es por las tardes. Hablo todos los días con mis padres, pero con amigos cuesta más.
G: Cuéntanos tu cambio de look. ¿Lo tenías pensado?
S.S: En absoluto. Nos dieron dos días libres en Navidad, del 22 al 24, y todo el mundo se fue con su familia o a otra ciudad. Yo estaba en casa, me compré una maquinilla y dije: “Estoy cansado del pelo largo, quiero cambiar”. Me lo corté yo solo y ya está.
G: Te vi con el rubio y pensé en Raül López. ¿Qué bases españoles te han gustado a ti o crees que te han influido?
S.S: La verdad es que por edad, no me dio tiempo tanto a ver jugar a Raül. Los que más presentes han estado en mi vida diría que han sido Ricky y Llull, que aunque no es base puro puro, juega como a mí me gusta. Y aunque suene “de casa”, haber tenido a Alberto en Unicaja desde que empecé con 12 años hasta que el año pasado me fui también fue muy importante.
G: Tu nombre aparece en algunas previsiones del draft de la NBA. Sé que queda lejos, pero ¿qué idea tienes de eso?
S.S: Todavía queda bastante temporada y no se sabe qué va a pasar. Yo me centro en jugar lo mejor posible, ayudar al equipo y ser un poquito mejor cada día, tanto individual como colectivamente. Eso ya se verá. A final de año hablaré con mi familia y mi entorno y veremos qué hacemos.
G: Para cerrar: ¿te ha sorprendido el nivel allí? ¿Pensabas que iba a ser más fácil?
S.S: No te voy a mentir: el nivel es más bajo que la ACB, pero por la forma en la que se juega, por el estilo de los jugadores y por estar en un país nuevo. Creo que todo esto es algo que cada vez va a ser más común y está bien que la gente entienda un poco nuestra vida.
Zaragoza alberta una cita única: y más. Radja, NBA, Liga Endesa…
