
El lanzador de los Phillies de Filadelfia, Zack Wheeler, ha protagonizado uno de los momentos más tensos de la temporada actual de las Grandes Ligas. Apenas tres días después de haber registrado una actuación dominante con 14 ponches y de calificar públicamente como una falta de respeto su ausencia inicial en el roster, la organización le ofreció una plaza como reemplazo para el Juego de Estrellas. La respuesta de Wheeler fue un rotundo no.
«Ellos me irrespetaron, así que no voy a participar», sentenció el veterano de 36 años, quien sostiene una efectividad de 2.28 en 14 aperturas. Su postura es clara: considera que la invitación tardía es una ofensa directa a su rendimiento de élite.
El conflicto tras la recuperación
Uno de los puntos de fricción para la oficina del comisionado es la programación del lanzador para el domingo previo al evento, una fecha que la liga históricamente evita para los convocados. Sin embargo, Wheeler se mostró dispuesto a lanzar incluso bajo esas condiciones.
Su temporada ha estado marcada por una notable capacidad de resiliencia tras someterse a una cirugía de descompresión por síndrome de salida torácica el pasado septiembre. Lejos de buscar compasión, Wheeler insiste en que su proceso de recuperación no debía ser un factor para dudar de su nivel actual. «No necesito que nadie diga: ‘Él ha tenido una cirugía mayor, mírenlo ahora’. No necesito eso. Era mi plan volver como era o incluso mejor», afirmó el lanzador.
El clubhouse de los Phillies respalda a su estelar
Esta situación ha generado un malestar evidente en el clubhouse de los Phillies. No es la primera vez que la organización siente que sus jugadores son ignorados. El año pasado, Cristopher Sánchez vivió una situación idéntica, quedando fuera por lanzar el domingo anterior al juego.
«Es un All-Star en mi corazón», expresó Sánchez a través del intérprete del equipo. «Me pasó lo mismo el año pasado. Es la misma situación. Creo que tienen que arreglar eso», agregó el lanzador.