España y Francia abren las semifinales en el Mundial 2026 para definir al primer finalista de la competición en Norteamérica. Los españoles vienen de eliminar Bélgica con un gol de Mikel Merino en los minutos finales, mientras que, los galos fueron más contundente con victoria (2×0) sobre Marruecos en los cuartos de final.
Aunque se han visto las caras en múltiples oportunidades en diferentes competiciones, donde ‘La Roja’ le ha medido el pulso a los franceses a la perfección, el duelo desde el Estadio Dallas representará una especie de revancha después de 20 años, teniendo como antecedente más reciente Alemania 2006.
El duelo entre España y Francia en los octavos de final del Mundial de Alemania 2006, disputado el 27 de junio en Hannover, marcó el final de una generación española que llegaba con grandes expectativas y el renacer de una selección francesa liderada por Zinedine Zidane.
Zidane eliminó a España hace 20 años
España comenzó el encuentro de manera prometedora y se adelantó en el marcador gracias a un penalti convertido por David Villa al minuto 28′, dando la impresión de que podía dar el golpe sobre la mesa ante los subcampeones del mundo.
Sin embargo, Francia reaccionó con autoridad y experiencia. Apenas trece minutos después, Franck Ribéry empató el partido tras una gran jugada individual que dejó sin opciones al arquero Iker Casillas. A partir de ese momento, el conjunto dirigido por Raymond Domenech tomó el control del encuentro, mientras España perdió intensidad y comenzó a sufrir ante la calidad de figuras como Zidane, Patrick Vieira y Thierry Henry.
En la segunda mitad, el dominio francés terminó reflejándose en el marcador. Vieira anotó el 2-1 al minuto 83′ con un certero cabezazo tras una jugada a balón parado, dejando muy tocado al equipo español. Ya en el tiempo de descuento, Zinedine Zidane, en uno de los últimos grandes partidos de su legendaria carrera, sentenció el compromiso con una brillante definición para establecer el definitivo 3-1 y asegurar el pase de Francia a los cuartos de final.
Aquel partido marcó el final de una etapa para España, que aún no lograba trasladar su buen juego a las fases eliminatorias de los grandes torneos. Paradójicamente, esa derrota fue una de las experiencias que ayudó a forjar la generación que conquistaría la Eurocopa 2008, el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012. Para los galos, en cambio, el triunfo significó el renacer de un equipo que continuó su camino hasta la final del torneo, donde cayó en la tanda de penales frente a Italia en el último torneo de la carrera de Zidane.