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El 27 de julio de 1986 quedó marcado como una de las páginas más oscuras en la memoria del hipismo nacional. Aquella tarde, el Hipódromo Internacional La Rinconada presenció el desenlace fatídico del valioso ejemplar Indudable, consagrado como Campeón de Tres Años y Caballo del Año en la inolvidable temporada de 1984. Un colapso inesperado en el Hospital Veterinario puso fin a la existencia de uno de los corredores más locomotores, carismáticos y temperamentales que pisaron la arena capitalina.

Importado en vientre por el Haras Varsego, el ilustre hijo de Gummo en Sally Laing deslumbró desde sus primeras presentaciones por su impecable estampa y una aceleración devastadora. Bajo la preparación de Julio Ayala, el alazán construyó un historial de leyenda donde sobresalen sus conquistas en los clásicos «José Antonio Páez», «Ministerio de Agricultura y Cría», «Copa de Oro de Venezuela», «Asociación Hípica de Propietarios», «Cámara Venezolana de la Industria Hípica», «Andrés Bello» y el «Clásico del Caribe de la Confraternidad».

Su consagración como doblecoronado ratificó una jerarquía excepcional sobre la pista, aunque la cátedra siempre coincidió en que su volcánico temperamento y sus severos problemas de genio le impidieron alcanzar un techo aún más alto en el ámbito internacional.

                                       

Un trágico accidente en la sala de recuperación veterinaria

El destino de este gladiador de las pistas dio un giro dramático a causa de una severa complicación de salud. Tras ser sometido de emergencia a una delicada intervención quirúrgica para corregir un cuadro de cólico en el Hospital Veterinario de La Rinconada, la operación concluyó de forma exitosa desde el punto de vista clínico.

Sin embargo, la tragedia se desencadenó durante el proceso de anestesia y recuperación. Al despertar de la cirugía, la desesperación y la furia características del animal provocaron un severo percance físico dentro del recinto médico. El violento traumatismo sufrido en ese instante le causó lesiones irreversibles, una circunstancia extrema que obligó al cuerpo veterinario a tomar la dolorosa decisión de sacrificar al campeón.

A 40 años de su partida, el recuerdo de Indudable permanece intacto en la afición como el testimonio de un atleta formidable cuyo ímpetu indomable marcó tanto su gloria en la arena como su prematuro adiós.



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