
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene en la mira a un candidato inusual para dirigir las Naciones Unidas. Según un reporte publicado este martes por el diario New York Post, el mandatario busca impulsar a Gianni Infantino.
Fuentes cercanas a la Casa Blanca revelaron que Trump ve en el actual presidente de la FIFA a un líder ideal. Considera que el dirigente suizo, de 56 años, goza de gran respeto internacional y tiene la capacidad de unir diversos sectores.
El peso político de Estados Unidos
Esta sorpresiva propuesta llega en un momento clave para el futuro de la diplomacia global. La Asamblea General tiene la tarea de elegir este año al próximo secretario general de la organización.
Quien resulte elegido ocupará el lugar del portugués António Guterres, cuyo mandato concluye oficialmente a finales de diciembre. Sin embargo, el camino hacia este puesto requiere superar primero un filtro político de suma importancia.
El aspirante debe contar con la recomendación formal del Consejo de Seguridad antes de recibir la ratificación del pleno. En esta instancia, el respaldo de Washington es vital, ya que Estados Unidos posee un decisivo poder de veto.
Una alianza forjada en el Mundial 2026
La afinidad entre el político estadounidense y el líder deportivo se fortaleció notablemente gracias a la Copa del Mundo 2026. Durante el torneo organizado por Estados Unidos, México y Canadá, ambos compartieron protagonismo constantemente.
Se les vio juntos en múltiples eventos oficiales, destacando la entrega del trofeo a España en la final disputada en Nueva Jersey. La buena sintonía quedó en evidencia cuando Trump recibió en diciembre el primer «Premio de la Paz de la FIFA».
El historial de Trump con el multilateralismo
El respaldo a Infantino resulta llamativo dadas las políticas que Trump ha aplicado hacia las Naciones Unidas. Históricamente, el mandatario ha mantenido una relación bastante tensa y escéptica con este tipo de organismos multilaterales.
Durante su primer mandato, sus decisiones marcaron un claro distanciamiento de los acuerdos internacionales preestablecidos. Entre sus medidas más polémicas destacaron la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima.
Bajo esa misma línea política, también ordenó la salida de su país de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, decidió abandonar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, cuestionando severamente su utilidad y funcionamiento.