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La nonagésima sexta edición del Juego de Estrellas de las Grandes Ligas brilló con un fuerte acento latino este martes por la noche. El prestigioso evento beisbolero contó con la destacada participación de cinco peloteros venezolanos que dejaron el nombre de su país en alto. La representación estuvo finamente dividida entre dos dominantes lanzadores y tres talentosos jugadores de posición.

Dominio absoluto desde el montículo

El primero en ver acción fue el zurdo Eduardo Rodríguez, representante de los Diamondbacks de Arizona. El siniestro subió a la lomita en el segundo capítulo para defender los colores de la Liga Nacional y lució intratable. Retiró el episodio por la vía rápida del uno, dos, tres, utilizando apenas ocho envíos hacia el plato.

En su brillante y fugaz labor, Rodríguez logró dominar a toleteros de enorme peligro, como el estelar Mike Trout y el poderoso bateador cubano Yordan Álvarez. Posteriormente, en la parte alta del cuarto inning, el mánager Dave Roberts le confió la pelota a otro brazo venezolano: Jesús Luzardo, de los Filis de Filadelfia.

Luzardo mantuvo exactamente la misma sintonía dominante que su compatriota y despachó la entrada sin permitir libertades. El zurdo necesitó únicamente de seis picheos para silenciar a la ofensiva rival, demostrando la increíble eficiencia y el excelente nivel del pitcheo criollo en este escenario de presión.

El accionar de los hermanos Contreras

En cuanto a la ofensiva, Willson Contreras, ahora defendiendo la primera base de los Medias Rojas de Boston, entró al juego en la baja del cuarto tramo. Ingresó como reemplazo del inicialista de los Yankees, Ben Rice. Su momento estelar llegó en el sexto episodio, cuando conectó un sólido imparable hacia el jardín derecho.

Por su parte, su hermano William Contreras, receptor estrella de los Cerveceros de Milwaukee, también tuvo la oportunidad de ver acción. Entró a cubrir la receptoría en la parte baja del sexto capítulo, sustituyendo a Drake Baldwin de los Bravos de Atlanta. Terminó su participación en blanco en un turno, fallando con un elevado al jardín derecho.

El cierre de la representación criolla

Finalmente, el siempre regador de imparables, Luis Arráez, completó el quinteto de venezolanos sobre el terreno de juego. El habilidoso toletero ingresó al diamante en la parte alta de la sexta entrada, tomando el lugar del infielder curazoleño Ozzie Albies.

Lamentablemente para su causa, Arráez no tuvo suerte con el madero durante sus apariciones en el plato. El bateador se despidió del encuentro de 1-0 tras ser retirado por la vía del ponche, cerrando así la actuación general de la delegación venezolana en este gran evento.



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