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La inesperada eliminación de Brasil en los octavos de final del Mundial 2026 dejó una imagen que conmovió al mundo entero. Neymar Jr., el gran referente de la «Canarinha», rompió en un llanto desconsolado sobre el césped tras el pitazo final.

Sus compañeros, encabezados por Raphinha, corrieron rápidamente para intentar arropar al actual jugador del Santos. Sin embargo, la tristeza del astro era inmensa al asimilar la dolorosa derrota por 1-2 frente a la selección de Noruega.

El esfuerzo final no fue suficiente

Neymar no llegó al torneo en su mejor forma física debido a una lesión muscular que mermó significativamente su rendimiento. Ante el combinado europeo, ingresó al minuto 67 en sustitución de Gabriel Martinelli con la esperanza de cambiar la historia.

A pesar de su evidente falta de ritmo competitivo, el ’10’ asumió la responsabilidad ofensiva en el tiempo de descuento. Logró convertir un penal provocado por un duro golpe sobre Casemiro, pero el tanto fue insuficiente para revertir el doblete de Erling Haaland.

Una despedida anunciada

Esta dolorosa caída ante los noruegos casi con total seguridad marca el punto final de la trayectoria de Neymar con la selección. El atacante llegó entre algodones a la justa, logrando apenas disputar un duelo contra Escocia y esta media hora final.

Su limitada participación no pudo ocultar los profundos problemas estructurales que arrastró el equipo dirigido por Carlo Ancelotti. Ahora, los fanáticos y el mundo del fútbol aguardan la confirmación oficial del retiro internacional del histórico delantero.

El peso de las decepciones mundialistas

La incapacidad de encontrar respuestas en la cancha se suma a una racha negativa que persigue a la pentacampeona del mundo. Con este resultado, Brasil acumula tres ediciones mundialistas consecutivas despidiéndose de forma prematura del torneo.

Tanto en Rusia 2018 como en Qatar 2022, la «Verdeamarela» vio frustrado su camino al caer en la fase de cuartos de final. Esta nueva y temprana decepción parece cerrar un ciclo amargo para Neymar, quien soñaba con bordar la sexta estrella en su camiseta.



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