Más de 250 personas participaron el pasado 6 de junio en la Trobada del Bàsquet La Salle, una jornada de reencuentro, reconocimiento y memoria colectiva que reunió a antiguos jugadores, entrenadores, directivos, árbitros y amigos vinculados al baloncesto de La Salle Barcelona a lo largo de varias generaciones.

La jornada tuvo como acto central la disputa del 55º Trofeo Ramón Pericay, en el que el Joventut de Badalona se impuso a La Salle Bonanova por 83-96, en un encuentro que sirvió para recordar los orígenes de uno de los torneos históricos del minibasket catalán.

La jornada permitió reunir a varios de los protagonistas de la primera edición del Trofeo Ramón Pericay. Por parte de La Salle Bonanova estuvieron presentes Toni Tramullas, Jordi Bertomeu, Javi Lomas, Manel Terme, Marco Tejeiro y Quique de la Fuente. También asistieron Andreu Bru y Jaume Alaña, integrantes de la Selección de Barcelona entrenada por Aíto García Reneses y vencedora del torneo inaugural. El partido fue dirigido por Jaime Andreu, árbitro de aquella histórica primera edición celebrada hace 55 años.

La Trobada contó con la presencia de representantes del mundo educativo y deportivo, entre ellos Jordi Gibert, director de La Salle Bonanova, varios Hermanos de La Salle, expresidentes de las federaciones catalana y española de baloncesto, además de numerosas generaciones de exjugadores, entrenadores y árbitros que quisieron sumarse a la celebración.

Especial emoción despertó el reencuentro completo del equipo que logró el ascenso hace 45 años, así como la presencia de representantes del equipo junior subcampeón de España en Vinaròs y del juvenil que obtuvo la tercera posición en León hace ahora 50 años.

Durante el acto también se dedicó un emotivo recuerdo a los 38 compañeros ausentes, bajo el lema «Sempre amb nosaltres», uno de los momentos más sentidos de la jornada.

Ignasi Anglarill, presidente de La Salle Barcelona en la época de creación del Trofeo Ramón Pericay, el ascenso a Primera y reconocido como Històric del Bàsquet Català, destacó que: «Lo más importante no son los resultados deportivos, sino comprobar que, cincuenta años después, siguen vivos los vínculos, los valores y la amistad que nacieron alrededor del baloncesto de La Salle.»

Por su parte, Jordi Bertomeu, ex CEO de la Euroliga, participante en la primera edición del torneo e internacional de minibasket junto a Javi Lomas, Quique de la Fuente, y Andreu Bru, señaló que: «Volver a encontrarnos con compañeros de tantas generaciones demuestra que La Salle fue mucho más que un equipo; fue una forma de entender la vida.»

Joan Rovira, entrenador del equipo del ascenso y miembro del comité organizador, afirmó que: «Nuestro objetivo era volver a reunir a la familia del Bàsquet La Salle y ver hoy, después de 45 años, a tantas personas compartiendo recuerdos demuestra el enorme valor de aquel proyecto deportivo educativo que a lo largo de más de dos décadas forjó los vínculos que todavía hoy perduran y nos unen.»

Luis Blanco, exjugador de La Salle y exjugador profesional durante varias temporadas en la ACB, recordó que: « Cuando empezamos a pensar en organizar una Trobada de Bàsquet lasaliana, teníamos nuestras dudas sobre cuál sería la respuesta. La ilusión por reencontrarnos con antiguos jugadores y entrenadores —en muchos casos, aquellos niños que compartieron pista y que hoy son padres o incluso abuelos— y la convicción de que entre nosotros había quedado un vínculo que iba mucho más allá de lo deportivo, fueron los motivos que nos animaron a sacar adelante el proyecto.

El verdadero éxito de la jornada no estuvo únicamente en las cifras de asistencia, sino en la respuesta de todas las personas que decidieron acudir, muchas de ellas después de décadas sin verse, y en la emoción con la que compartieron recuerdos, experiencias y momentos que marcaron una etapa muy importante de sus vidas. El ambiente de amistad, reconocimiento y afecto vivido durante toda la jornada fue, sin duda, el mejor reflejo del espíritu del Bàsquet La Salle.



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