
Sorpresivamente, los fanáticos de Taylor Swift agotaron en cuestión de minutos la basura recolectada de los alrededores de su boda, una iniciativa del artista Justin Gignac.
Lo que para muchos es un desecho, para otros es conservar una parte importante en la vida de su ídolo. Aunque suene descabellado, los residuos fueron colocados en pequeños contenedores de plástico para venderlos como exclusivos recuerdos.
Gignac no era un invitado de la boda; sin embargo, acudió a las inmediaciones del Madison Square Garden para recoger cada basura de la calle que podría estar asociada a la ceremonia de Taylor Swift y Travis Kelce.
Posteriormente, organizó cada pieza en pequeños cubos transparentes, los selló herméticamente para evitar fugas y malos olores, y los ofreció por 25 dólares cada uno.
Fanáticos empedernidos agotan los productos
Los desechos se ofrecieron a través de una página web que especificaba que los productos fueron recolectados de las calles aledañas al evento.
«Hay basura en el suelo después de la fiesta. Recogida al borde de una historia de amor a las afueras del Madison Square Garden, lo más cerca que podrías haber estado del gran día de Taylor y Travis sin invitación», decía en la descripción.
Entre el material recuperado se encontraban colillas de cigarros, un Ring Pop, varias pajillas, un AirPod izquierdo e incluso un kit de prueba de ovulación desechado. Sin importar esto, seguidores de la estrella pop decidieron comprar la basura y agotarla en minutos.
Más allá de los desechos
Esta iniciativa de Justin Gignac no es ajena a su trayectoria, pues este tipo de proyectos forma parte de su trabajo desde hace 25 años. Él está motivado por recoger los desechos en Nueva York y transformarlos en una gran pieza de colección.