La imagen de marca, el líder estadístico y el referente competitivo del trepidante Valencia Basket de Pedro Martínez. Claves para entender una temporada increíble en Liga Endesa y Euroliga.

Cuando el dominicano coge vuelo, el equipo taronja despega. Y, tras siete meses de intenso camino, el carismático jugón de Santo Domingo afronta el tramo final de temporada con la ambición por bandera. “Soy supercompetitivo, valiente y no tengo miedo al éxito”, subraya cuando le piden resumir su carta motivacional. Por ahí van los tiros y sus anhelos de “gloria y reconocimiento”.

En su precoz colección de galardones ya está el trofeo Rising Star de la Euroliga 2025-26, el premio otorgado por los entrenadores al mejor jugador de la máxima competición continental menor de 22 años. El futuro hace tiempo que ya es presente para este genio de 1,88m; un nostálgico de Kobe Bryant, admirador de Marcelinho Huertas y apasionado del Call of Duty. Un intrépido vocacional que en la pista sueña despierto. El son caribeño de Montero, que el 3 de julio cumplirá 23 años, inspira el rock and roll del equipo más eléctrico del baloncesto europeo: campeón de la Supercopa, bravo semifinalista de Copa y segundo en la temporada regular de la Euroliga (25-13) como grandes hits hasta la fecha.

Su determinación marca la pauta de este Valencia Basket a un ritmo de 14,8 puntos, 3,6 asistencias y 16,5 de valoración en la Liga Endesa; y de 13,7 puntos, 4,6 asistencias y 16,4 de valoración en la competición continental. Un curso en el que ya se ha dado homenajes anotadores como los 25 puntos ante el Estrella Roja, los 29 al Hapoel, los 25 contra el Armani Milán o los 22 frente al Panathinaikos. “El Valencia es el equipo que mejor juega en la Euroliga. Con este nivel podrían incluso vencer a Los Ángeles Lakers”, dijo ese día el desmedido Ataman.

Y, ahora que llega la hora de los valientes, la solución seguirá siendo El Problema. Así apodaron a Montero en un torneo de las Américas U16 cuando ya acribillaba a puntos a todos sus rivales sin que estos supieran cómo pararle. Ahí comenzó una vertiginosa carrera forjada a contracorriente y barnizada de espíritu callejero: con la viveza de convertir las ruedas de bicicleta en aros para firmar sus primeras canastas, y la supervivencia de salir de casa con 13 años para perseguir sueños de baloncesto.

El más pequeño y esmirriado de la pandilla fue el que más afiló el ingenio y la personalidad para destacar, sacar la cabeza y salir adelante. “Aprendí a jugar con mi primo y sus amigos. Él tomó el camino de la delincuencia y ya no está en este mundo”, contó en El Mundo, en febrero de 2025, recordando a Smerling, cinco años mayor y que vivió entre los márgenes y el abismo. Episodios de una madurez sobrevenida que también le llevó a ser padre con apenas 16 años. Y, tan solo un año después, en 2020, ya estaba debutando en la Liga Endesa con el Gran Canaria, el primer equipo en apostar por su talento, pero con el que nunca triunfó el amor. En ese tiempo buscó el sueño de la NBA a través de la academia de talentos Overtime Elite y disputó una Summer League con los Knicks, pero no resultó elegido en el draft de 2022 y regresó para establecer su plataforma de desarrollo en la liga española.

Habituado a destacar

En enero de 2023 Montero firmó por el Betis de Luis Casimiro y, en apenas 16 partidos (a una media de 17,6 puntos) se ganó la condición de Mejor Joven de la Liga Endesa, un galardón que ha conquistado tres veces consecutivas. “Recibí a un crío con muchísima ilusión por jugar y crecer. Era un niño, pero ya tenía una madu- rez tremenda. Desde el primer momento detectas que es un talento fuera de lo normal, con una creatividad, unos recursos y unas características innatas increíbles”, cuenta el propio Luis Casimiro, al repasar aquellos meses
de eclosión de Montero en Sevilla. La mezcla perfecta de talento y personalidad, de humildad y ambición. “Tiene una gran inteligencia emocional y no necesita imponer el liderazgo para ganárselo. También lo está haciendo ahora en Valencia. Se hace querer y acaba haciéndose el líder de manera natural”, prosigue el actual técnico del Río Breogán. “Al acabar esa temporada en el Betis ya me llamó algún equipo de Euroliga para preguntarme por él. Tenían dudas por su físico, pero se ha demostrado que no ha sido ninguna limitación para destacar al máximo nivel continental. ¿En la NBA? Veremos. Talento y madurez le sobran. Es un portento y no tiene techo. Está tranquilo y disfrutando del momento”, analiza Casimiro. “Ahora está al máximo nivel, pero no lo ha tenido fácil. El baloncesto es una parte muy importante de su vida y aprecia mucho su trabajo. La experiencia le ha hecho aprender. Hubo un momento en el que quizá quiso saltarse etapas y ahora va paso a paso. No tiene prisa por llegar a los siguientes
niveles, porque sabe que va a llegar”, completa el técnico de Ciudad Real.

La siguiente parada de Montero fue el Morabanc Andorra de Natxo Lezkano, en la temporada 2023- “Quería hacer las cosas bien y que al equipo le fuera bien. Le vino todo muy rápido y por eso aprendió a ir progresando sin prisa. Es un jugador muy entrenable, muy buen compañero y, en la pista, un competidor nato. Es especial”, refrenda el actual entrenador del Súper Agropal Palencia de la Primera FEB, que pone sobre la mesa el dilema posicional que suele acompañar a jugones como Montero. “Cuando vino a Andorra quería jugar de escolta porque creía que era la mejor posición para él, pero le convencimos de que lo mejor para todos era que jugara de base… Además, era capaz de hacer las dos cosas: hacer jugar al equipo y coger la responsabilidad de anotar cuando toca. Es un jugador con el que se puede tener charlas a nivel táctico porque le gusta mucho el baloncesto más allá de jugarlo. Le gusta hablar de
baloncesto. No hay muchos así”, desarrolla Lezkano. Aquel Morabanc Andorra, recién ascendido, terminó 11º en la tabla con el impulso de Montero, que firmó una hoja de servicios con 15,7 puntos, 5,1 asistencias y 20 de valoración en 28 partidos. Para el recuerdo y
la estadística quedó aquel 12 de mayo de 2024 en el que sumó 35 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 47 de valoración, precisamente ante el Valencia Basket. “La experiencia le va a ayudar a incorporar matices a su juego, pero ya tiene el pack completo. Es muy inteligente;
sin ser un grandísimo defensor es el jugador más hábil que he visto a la hora de tener las manos rápidas para robar balones… y en ataque tiene de todo. Quizá pueda ganar consistencia en el tiro de tres puntos, pero tiene visión de juego, manejo de balón, pasa bien, es imaginativo…”, analiza el técnico vizcaíno. “Su ambición es el crecimiento. En Valencia está en el equipo adecuado y con el mejor entrenador, que es Pedro [Martínez]”, completa Lezkano.

A su llegada a Valencia, Montero paso del “no me da miedo trabajar con Pedro Martínez, sé que es duro”, tras aterrizar en Manises; al “Pedro Martínez es más duro de lo que me habían dicho”, después de los primeros meses a las órdenes del técnico barcelonés, galardona- do con el trofeo Alexander Gomelsky al Mejor Entrenador del Año en la Euroliga. “Aunque no lo parezca, porque tiene mucha calle, está jugando por primera vez competiciones europeas”, dijo Martínez el curso pasado dentro del proceso de tutela y maximización de rendimiento de Montero. “Pedro nos pide correr, correr y correr… y botar poco… correr, defender, y lo otro
llega solo”, explica el base dominicano para resumir el ideario del entrenador. “Soy joven y estoy con el mejor para aprender”, contaba Montero en las galerías del flamante Roig Arena
durante la pasada Copa del Rey, al tiempo que explicaba su especial vínculo con los entrenadores. “Trato de acercarme a ellos, para que conozcan mi personalidad y, en la medida de lo posible, me dejen fluir y ser yo, para dar lo que me piden para el equipo. Si les das confianza, ellos te la dan a ti. En mi país jugaba con sistemas desde los 12 años y por eso me resulta muy fácil aprenderme cualquier jugada. Con Pedro, yo me dejo enseñar y él me
deja ser yo”.

Golpes que curten y la NBA en el horizonte

En esa Copa, Montero firmó un partido monumental en la semifinal ante el Real Madrid. Una exhibición en la que el jugador dominicano anotó 19 de sus 26 puntos en el último cuarto. A 20 segundos del final colocó el 106-101 con un triple que pareció sentenciar el duelo,
pero la oposición a héroe de la noche la ganó finalmente Mario Hezonja. En una resolución delirante, Montero hizo un mal saque de fondo en la acción en la que el Madrid completó su remontada exprés y después falló el último tiro de su equipo. Cayó el Valencia en la
que iba a ser su Copa, pero a la vez el equipo demostró tener potencial y mentalidad para todo. El último gran Valencia Basket hasta la fecha, el de 2017 también con Pedro Martínez al frente, culminó un curso de leyenda ganando la Liga tras superar
duras derrotas en la Copa (ante el Madrid) y la ULEB (en la Fonteta frente a Unicaja). Nueve años después, el club vuelve a soñar a lo grande con Montero como emblema, como mínimo hasta 2028. El pasado verano renovó por dos temporadas más pese a la tentación constante de otros equipos de la Euroliga y de la propia NBA, como reconoció el jugador dominicano en una entrevista el pasado julio en su país. “Tuve ofertas de la NBA, Houston y Boston hablaron con mi agente, pero no es lo que andamos buscando, en uno o dos años saldrán mejores oportunidades”, explicó. “El gran sueño es llegar a la NBA. Pero, para mí, la gloria también es que la gente me reconozca a nivel global. Que se me reconozca como un gran competidor”. Palabra de Jean Montero. Sin miedo a la gloria.

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Junio 2026

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