
El receptor venezolano Salvador Pérez escribió una nueva página dorada en la historia de los Reales de Kansas City. Con un soberbio cuadrangular de 437 pies ante los envíos de los Gigantes, llegó a 317 vuelacercas en su carrera. Este batazo a 108.7 millas por hora sacudió las gradas del jardín derecho.
Además de empatar el récord histórico de la franquicia de Misuri, el estacazo impulsó el triunfo del equipo en la séptima entrada. Manteniendo su mentalidad ganadora y de capitán, el valenciano priorizó el logro colectivo sobre el individual al declarar: “Estoy súper emocionado, pero lo más importante es que ganamos hoy”.
“Es muy bueno estar a su nivel”
El cuadrangular número 317 tiene un peso monumental, pues iguala la legendaria marca del mítico George Brett. La proeza resalta aún más por la increíble eficiencia del venezolano, quien logró esta cifra en apenas 1.803 compromisos disputados. Ningún otro bateador actual se acerca a esta imponente producción.
Esto representa 898 juegos menos de los que necesitó la máxima figura histórica de la organización para fijar su récord. Consciente de la magnitud del hito y del legado que ahora comparte, Pérez reflexionó con humildad: “Todos saben lo que hizo George Brett en esta ciudad, así que es muy bueno estar a su nivel”.
Un hito inédito y el agradecimiento a los suyos
Con este histórico impacto, el careta se consolidó como el único venezolano con el récord absoluto de jonrones en una franquicia de las Mayores. Es un logro sin precedentes que lo consolida como uno de los mejores receptores ofensivos de su generación, superando por mucho a perseguidores como Mike Sweeney.
Sin embargo, detrás de las impresionantes estadísticas hay un profundo sentimiento de gratitud hacia quienes lo han respaldado. Reconociendo que el camino al éxito no se transita en solitario, el Jugador Más Valioso de 2015 expresó: “Primero quiero agradecer a Dios por la oportunidad, a mi familia y a mi equipo”.
“Kansas City es mi segundo hogar”
La trayectoria del capitán trasciende los números estadísticos; es el líder indiscutible, defensivo y anímico de la organización. Su vínculo inquebrantable con la afición se ha forjado con entrega absoluta y batazos oportunos desde su brillante debut en las Grandes Ligas.
El cariño es genuino y mutuo, por lo que el receptor no dejó pasar la oportunidad para retribuir el afecto incondicional de los fanáticos. “Esta ciudad es mi segundo hogar. Gracias por el apoyo durante tantos años, los amo muchachos y que Dios los bendiga”, concluyó el estelar pelotero venezolano.