
Brasil llega a los octavos de final del Mundial 2026 cargando con una mochila pesada que va más allá de la táctica o la estrategia. Mientras se prepara para medir fuerzas contra los europeos, una realidad golpea el orgullo de la pentacampeona: Noruega es la única selección en el planeta que, tras haberse cruzado en repetidas ocasiones, nunca ha caído ante la verdeamarela.
Este tabú, que se ha vuelto una piedra en el zapato durante casi cuarenta años, convierte el próximo duelo de Octavos no solo en un partido de eliminación directa, sino en un ajuste de cuentas pendiente con la historia.
El historial de enfrentamientos
La trayectoria de estos dos equipos revela un dato asombroso. En 38 años, ambas selecciones se han visto las caras en cuatro ocasiones, dejando un saldo que incomoda a la confederación sudamericana: dos victorias para los europeos y dos empates. Esta paternidad noruega comenzó en 1988, durante un encuentro amistoso que terminó igualado 1 a 1, con el gol de Edmar para el seleccionado brasileño.
La racha continuó en 1997, cuando Noruega sorprendió al mundo con un contundente 4 a 2 en otro amistoso, superando los tantos anotados por Djalminha y Romário. Aquel resultado no fue una casualidad, sino el preludio de lo que ocurriría apenas un año después en la máxima cita del fútbol.
El encuentro más significativo y recordado por la afición ocurrió durante la fase de grupos del Mundial de Francia 1998. En aquel partido, Brasil se adelantó en el marcador gracias a Bebeto, pero los noruegos ejecutaron una remontada épica para sellar un histórico 2 a 1. Este duelo es el único choque oficial entre ambos países hasta la fecha, y su recuerdo sigue presente en la memoria colectiva del fútbol brasileño.
La última vez que se cruzaron fue en 2006, durante un partido de preparación que culminó con otro empate 1 a 1, con gol de Daniel Carvalho. Desde entonces, el camino de ambas selecciones no volvió a cruzarse, manteniendo intacta esta racha negativa para Brasil.
Duelo de peso histórico en Octavos
Ahora, el destino ha querido que el reencuentro sea en la fase de eliminación directa del Mundial 2026. Con la presión de romper el tabú y la obligación de avanzar a cuartos de final, Brasil enfrenta no solo a un rival ordenado, sino a sus propios fantasmas. Noruega llega con la confianza de quien sabe cómo neutralizar al pentacampeón mundial.