
Nelson Contreras S. | @nelsoncon2020
La justa mundialista tiene ya a sus dos selecciones en la Gran Final a disputarse este domingo entre España y Argentina; sin embargo, es conveniente evaluar en forma rápida cuáles han sido los aspectos positivos y negativos de la versión que se ha desarrollado en Canadá, México y Estados Unidos.
En el plano deportivo se apreciaron sorpresas que no estaban en el análisis de los expertos, en especial la eliminación de Francia ante España, así como la salida del pentacampeón Brasil, pero ese es el futbol, un deporte que siempre trae este tipo de situaciones asombrosas.
Lo positivo
La expansión permitió una mayor representación global, destacando el progreso de selecciones como Noruega y Cabo Verde.
Las nuevas reglas implementadas por la FIFA para agilizar el tiempo, como el límite de 10 segundos para sustituciones y los 5 segundos para saques de banda o meta, aceleraron el dinamismo en la cancha. A diferencia de ediciones anteriores, el video arbitraje (VAR) intervino de forma mucho más rápida y precisa, reduciendo drásticamente los tiempos muertos.
Sin duda, la competencia ha sido un torneo de contrastes marcado por su histórica expansión. La FIFA quedó en entredicho por decisiones inapropiadas, por decir lo menos, en especial la referida al indulto presidencial que se le otorgó al jugador estadounidense Folarin Balogun, quien había sido expulsado por una falta flagrante que cometió en el juego de EEUU contra Bosnia.
El reglamento de la FIFA establece la suspensión automática para el próximo partido, pero el organismo por una solicitud se le permitió jugar en el siguiente encuentro ante Bélgica.
Aunado a ello está latente la medida que apoyó la FIFA al enviar a la selección de Irán a descansar en México, cuando le correspondía permanecer en territorio estadounidense.
Otras muchas fallas se cometieron, en especial garrafales decisiones de los árbitros, especialmente el gol eliminado a Egipto para darle el chance al triunfo de Argentina.
Además, el nuevo formato de 48 selecciones generó una fase de grupos con menor cantidad de sorpresas y goleadas abultadas frente a las potencias, lo que diluyó el nivel competitivo en la primera etapa.
La distribución de los 80 partidos en 3 países (Estados Unidos, México y Canadá) incrementó la huella ambiental y creó un torneo más disperso.
Los ajustes para el 2030
Los países anfitriones oficiales de la próxima justa serán España, Portugal y Marruecos y ya se conocen algunos detalles de ese evento, por ejemplo, los partidos inaugurales.
Como celebración del centenario del torneo, los tres primeros partidos se jugarán en Sudamérica, específicamente en Uruguay, Argentina y Paraguay.
Asimismo, se estableció que las seis selecciones de estos países contarán con su cupo asegurado, lo que modificará la distribución habitual de los grupos y las plazas de sus respectivas confederaciones (UEFA, CAF y Conmebol).