
Los Mets de Nueva York iniciaron la segunda mitad de la temporada 2026 de la MLB con una alegría. Y es que en la noche de este jueves triunfaron por 4 a 1 ante los Phillies de Filadelfia en el primer compromiso después del receso del Juego de Estrellas, algo que le permitió al equipo tomar impulso pese a que todavía necesita una reacción más consistente para cambiar el rumbo de una campaña complicada.
El conjunto neoyorquino debe enfocarse en encontrar estabilidad durante los próximos meses si quiere mantenerse con opciones competitivas. Durante esta cita se apoyaron enormemente en el bate de Francisco Álvarez, quien ligó de 3-2 con par de jonrones, dos impulsadas y dos anotadas.
Por su parte, el abridor Christian Scott protagonizó su segunda presentación consecutiva en blanco, luego de 5.2 inmaculados en los que solo se le embasaron tres corredores, además que ponchó a siete rivales.
¿Hay vida después de Carlos Mendoza?
Desde la salida del manager Carlos Mendoza el pasado 26 de junio, y tomando en cuenta este reciente triunfo, los Mets de Nueva York presentan un récord de siete victorias y nueve derrotas. La marca negativa refleja que el cambio en el banquillo, con la llegada interina de Andy Green, no ha producido una transformación inmediata en el rendimiento del equipo.
Ese balance también abre una discusión sobre la responsabilidad que tuvo el estratega venezolano en la crisis del conjunto. Aunque terminó siendo la figura señalada por la gerencia, los resultados posteriores muestran que los problemas estaban relacionados con un desempeño colectivo que iba más allá de la dirección del juego.
Los Metropolitanos llegaron a este punto con fallas en diferentes áreas: poca producción ofensiva en momentos clave, inconsistencias desde el montículo y dificultades para mantener la regularidad durante la temporada. La salida de Carlos Mendoza no cambió de inmediato esas tendencias.
Ahora, el objetivo principal de los Mets de Nueva York será recuperar confianza y aprovechar cualquier oportunidad para volver a competir. La victoria contra los Phillies puede ser un primer paso, pero Nueva York necesita mucho más que triunfos aislados para justificar sus aspiraciones en 2026.