Diez años después de su nacimiento, la Basketball Champions League aprovechó la Final Four de 2026 para reivindicar su crecimiento y, sobre todo, para exponer públicamente cuál es la visión de FIBA sobre el futuro del baloncesto europeo.

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Durante una rueda de prensa abierta a los medios, Patrick Comninos el CEO de la competición repasó la evolución del torneo desde la temporada 2015-16, defendió el modelo actual de la BCL y profundizó en las conversaciones que mantienen FIBA y la NBA para construir un nuevo ecosistema continental.

Patrick Comninos repasa la evolución de la BCL durante la última década

El dirigente quiso dejar claro desde el inicio que la filosofía de la Basketball Champions League no ha cambiado desde su creación y que el mérito deportivo sigue siendo la base sobre la que se sostiene el proyecto.

«Como saben desde el principio, y nos enorgullece enormemente, creemos firmemente que los resultados deportivos importan. Esto es algo que anunciamos cuando comenzamos hace 10 años, en un ecosistema que no necesariamente lo considera una prioridad. Hemos sido muy consistentes en esto: los valores deportivos importan, y tenemos la clasificación por países que refleja fielmente los resultados de cada club en las competiciones europeas».

El CEO explicó que esa línea continuará intacta en el futuro inmediato y confirmó que la próxima edición mantendrá exactamente el mismo formato competitivo.

«No vamos a cambiar nada para la próxima temporada, seguro. Esto está claro. También creemos firmemente que cualquier cambio en la estructura de la competición, ya sea en la economía o en la estructura, debe prepararse y se exige para la siguiente temporada. No creo que se deba cambiar el sistema en julio para lo que tendremos en unos meses. El baloncesto ya es bastante confuso para el aficionado medio».

Además, defendió la necesidad de proteger el peso de las ligas nacionales dentro del calendario europeo, insistiendo en que las competiciones continentales no deben perjudicar el desarrollo local.

«También creo firmemente que las competiciones europeas no deben antagonizar con las ligas nacionales. Deberíamos trabajar de la mano con las ligas nacionales. Las ligas nacionales deberían ser la prioridad para los clubes, los cientos de clubes que desarrollan el baloncesto en Europa. Ahí es donde se produce el desarrollo de los jugadores, donde se desarrollan las rivalidades locales, donde surge la pasión, el compromiso».

En ese contexto, explicó que la BCL considera que el equilibrio actual de partidos es el adecuado.

«Siempre decimos que las competiciones europeas deberían tener entre 17 y 22 partidos. Esta es la cantidad adecuada, especialmente si la comparamos con el número de partidos que los equipos juegan en sus temporadas nacionales. Creo que esta es una estructura que pone valor a lo que es importante en el baloncesto europeo».

Las palabras del CEO de la BCL sobre NBA Europa

Uno de los grandes focos de la comparecencia estuvo centrado en la relación entre FIBA y la NBA y en el proyecto que ambas partes llevan tiempo trabajando en clave europea. Comninos confirmó que las conversaciones siguen avanzando y detalló cómo sería la estructura planteada actualmente.

«Como saben, iniciamos con el equipo de FIBA estas conversaciones allá por 2021, involucrando a nuestros socios en la NBA. Lo que es de conocimiento público es una estructura futura que vería una competición de primer nivel operada por la NBA en una asociación institucionalmente con FIBA, pero la operación sigue estando en la NBA. Y justo debajo, lo que yo llamaría un segundo nivel porque si quisiéramos ponerlos en una especie de clasificación, estaría la Basketball Champions League».

Dentro de ese posible nuevo ecosistema, la BCL tendría un papel fundamental como vía abierta de acceso a la máxima competición europea vinculada a la NBA.

«La Basketball Champions League representaría lo que reconocemos como el elemento abierto de este nuevo ecosistema. Este nuevo ecosistema tiene varios equipos obteniendo una licencia, pero también otros equipos obteniendo participación en la liga principal a través de esta vía abierta, que es doble: a través de la Basketball Champions League y un torneo clasificatorio al final de la temporada que también permitiría a los equipos que hayan rendido al máximo nivel en las competiciones nacionales tener esta oportunidad de avanzar».

Para FIBA, ese modelo abierto es una cuestión esencial dentro de las negociaciones.

«Esta dualidad en el sistema de acceso es algo muy importante para nosotros. Es algo que como BCL y como FIBA hemos solicitado. Creemos que esta es una forma de reconocer, especialmente a nivel nacional, el papel que se está desempeñando en el desarrollo de los jugadores».

Comninos también explicó que todas las partes implicadas reconocen actualmente que el baloncesto europeo necesita evolucionar a nivel económico.

«Todos reconocemos que es un proceso complejo. Creo que el primer éxito se produjo al inicio de las reuniones, donde todos los presentes reconocimos que el modelo actual no ofrece necesariamente la máxima oportunidad comercial para los clubes europeos. La popularidad del baloncesto europeo y la realidad comercial del baloncesto de clubes son muy diferentes».

Aun así, insistió en que FIBA mantiene claras sus prioridades dentro de esas conversaciones.

«Hemos podido mantener conversaciones fructíferas, destacar lo que es muy importante para nosotros y hemos mantenido una gran coherencia en lo que es fundamental para nuestro entorno. Y, de nuevo, no es ninguna sorpresa cuando digo que se trata de proteger las ligas nacionales, proteger a las selecciones nacionales, jugar con el reglamento unificado de la FIBA y tener acceso a la competición a través de vías tanto desde la segunda división como desde las ligas nacionales».

En relación con la Euroliga, el CEO confirmó que continúan existiendo contactos directos entre todas las partes para tratar de encontrar un escenario común para el futuro.

“No quiero especular sobre lo que podría pasar o lo que pasará en el futuro. Lo que sí puedo decir hoy es que, en este momento, todas las entidades están reunidas. Hace unos diez días tuvimos una reunión en la sede de la FIBA en Ginebra con una delegación de la directiva de la Euroliga, una delegación de la NBA y los máximos representantes de la FIBA y las federaciones de baloncesto. Y, una vez más, estamos debatiendo de forma constructiva cuál sería el escenario óptimo. Entendemos que, obviamente, tenemos intereses diferentes que deben estar representados, y esa síntesis es fundamental para encontrar el camino a seguir. Pero, insisto, todos reconocen la necesidad de una dirección que permita que el valor comercial del baloncesto de clubes esté a la altura de la popularidad del deporte».

“Creo que en nuestra comunicación con la Euroliga ha quedado muy claro que los 13 equipos con licencia tienen cabida en este ecosistema. Vemos este nuevo ecosistema como una estructura dual que permite el acceso al entorno de la NBA Europa mediante la adquisición de la licencia o mediante la clasificación”.

Durante su intervención, también reivindicó el crecimiento internacional de las competiciones de clubes impulsadas por FIBA durante la última década y el impacto que ha tenido la BCL en Europa.

«Si tuviéramos que evaluar dónde estamos hoy evaluando estos tres principios clave, pensemos en el lado del mérito deportivo, hemos sido extremadamente consistentes. Hemos tenido 122 equipos diferentes de 30 países diferentes. Esto, para nosotros, es muy importante. El segundo principio es la inclusión. Creo que 30 países diferentes hablan por sí solos que no hay otra competición en Europa que pueda mostrar 30 países diferentes representados en la temporada regular».

Finalmente, el CEO puso el foco en el futuro económico del baloncesto europeo y en la necesidad de construir un modelo que permita crecer a clubes fuera de la élite tradicional.

«El nivel de interés o inversión financiera en el baloncesto europeo es bastante singular. Y creo que si hay algo que nos gustaría ver en los próximos años es que este nivel de interés se extienda a lo que me gusta llamar la clase media alta del baloncesto europeo. Los cientos de clubes, muchos de los cuales participan en la Basketball Champions League, que desarrollan el deporte, que tienen una afición apasionada y que buscan formas de progresar».

Y cerró dejando clara cuál es la ambición de la competición a largo plazo.

«El sueño sería tener este segundo nivel de unos 45 o 50 clubes que rindan consistentemente al máximo nivel, que sean competitivos en la liga nacional, que crezcan cada año, que asciendan en la clasificación, que se beneficien de una mejor situación económica y, en definitiva, que desarrollen jugadores».

Foto: BCL

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