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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció un polémico plan para crear una empresa privada. Su objetivo es gestionar los torneos más importantes, como la reciente Copa del Mundo, con una inyección de 20.000 millones de dólares.

La iniciativa generó un rechazo inmediato y categórico por parte de la UEFA. El organismo rector del fútbol europeo fue tajante en su comunicado: «No le corresponde a la FIFA venderlo. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol».

Esta nueva entidad, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), fue revelada inicialmente por The Times y el Financial Times. La UEFA advirtió que el alma del deporte no es un activo negociable y exigió total transparencia.

Inversores privados y el factor político

Para concretar este gigantesco proyecto, la FIFA está trabajando de la mano con la entidad financiera JP Morgan. El plan estratégico busca recaudar hasta 4.200 millones de dólares a finales de este mismo año.

Infantino defendió la propuesta asegurando que representa «la democratización del fútbol a nivel mundial». Las 211 federaciones miembro tendrían que aprobar la medida, lo que les permitiría acceder a millonarios bonos de capital extraordinario.

Entre los potenciales inversores destaca Thrive Eternal, vinculada a Joshua Kushner. Tras el reciente Mundial masculino, los estrechos lazos entre el entorno político de Donald Trump e Infantino han encendido las alarmas en Europa.

Los fantasmas de las negociaciones pasadas

Esta no es la primera vez que Infantino intenta introducir capital privado a gran escala. Durante sus cada vez más controvertidos 11 años de mandato, ya había propuesto un acuerdo similar que fracturó las relaciones internacionales.

En 2018, intentó cerrar un pacto secreto de 25.000 millones de dólares con la firma japonesa SoftBank. Aquel proyecto, presuntamente respaldado por fondos de Arabia Saudí, fracasó por la férrea oposición de la UEFA para proteger sus torneos.

A pesar de aquel revés, Infantino continuó fortaleciendo sus vínculos con el fútbol saudí y su príncipe heredero. Esto resultó en la futura sede del Mundial 2034 y en la financiación del reciente Mundial de Clubes en Estados Unidos.

El futuro de la presidencia y los próximos pasos

El rotundo éxito comercial del Mundial recién concluido parece allanar el camino de Infantino. Todo apunta a que asegurará su reelección sin oposición el próximo año, garantizando un cuarto y último mandato hasta 2031.

Sin embargo, persisten los rumores sobre sus ambiciones a largo plazo. Se especula que Infantino podría asumir un cargo similar al de un director ejecutivo dentro de la nueva estructura comercial de la FFE tras dejar la presidencia.

Aunque la FIFA negó que este cargo se haya discutido oficialmente, confirmó que la actual dirigencia tendrá un rol protagónico. Por ahora, no hay un cronograma para votar la creación de la FFE, mientras el ente prepara su próximo congreso en noviembre.



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