Si algo caracteriza a sus casi 84 años al hoy coach especial en Tiburones de La Guaira, Ángel Alfonso Bravo Urdaneta, es su energía, buen humor y los grandes datos de caballos que siempre ofrece a quienes lo rodean.

Y otro factor que marcó a “El Bravo de La Rita” en sus tiempos de activo, fue su oportuno bate, que lo dejó cerca de los mil hits en la LVBP (“si me suman los de la Liga Occidental, tengo de sobra”).

Ese bate picante lo llevó a debutar, un seis de junio de 1969, en las Grandes Ligas con Medias Blancas de Chicago.

“Era doble juego y Luis Aparicio me había dicho que el pitcher sería Mel Stottlemyre (Yanquis de Nueva York), cuyos pitcheos eran slider y sinker, y que cuando tiraba una recta la lanzaba alta para ver si el bateador se daba cuenta. En el primer juego fui el primer bate. A la primera bola que me tiró le di un triple”, señaló este zuliano, oriundo de La Rita, en el libro Venezolanos en Grandes Ligas de Carlos Cárdenas Lares.

La bola se la regaló después a Pedro Padrón Panza. Ese seis de junio, antes del segundo careo, retiraban el número 7 de Mickey Mantle, a quien le espetó: “Mickey, tengo dos hits para ti ahora”.

Y cumplió, ya que se fue de 4-2 ese día en Yankee Stadium.

En ese libro agregó que el llegar a las Grandes Ligas, “fue el momento más emocionante de mi carrera, porque yo tenía muchos años en las ligas menores. El mejor equipo con el que jugué fue Rojos de Cincinnati (1970), llegando inclusive a la Serie Mundial de ese año. Tenían talento de verdad (Rose, Tany Pérez y otros)”.

Estuvo tres años en MLB con los “patiblancos”, el “Cinci” y Padres de San Diego, despidiéndose de la MLB con ese equipo en 1971.
“Yo podía batear, pero siento que no estuve en el equipo indicado que necesitara mis servicios, que aprovechara mis cualidades”, nos comentó años después el maracucho Bravo.

Sus números de por vida en las Grandes Ligas, indican que jugó 149 careos con 218 turnos al bate, pegando 54 hits, incluyendo siete dobles, tres triples, y un jonrón, anotó 26 y empujó doce, estafó dos con 20 boletos y se ponchó en 31 ocasiones, dejando un promedio de .248, porcentaje de embasado de .315 y porcentaje de slugging de .321. A la defensiva, dejó promedio de fildeo de .957.

Ya en nuestra liga invernal, acumuló 911 imparables en 18 campañas de por vida en la LVBP, con cuatro escuadras distintas, repartidas en una primera con el Valencia, 15 con Tiburones, una más con Tibuleones y la última con Leones del Caracas.

Este miembro del Salón de la Fama del Béisbol en Venezuela (2010), de por vida participó en 18 campañas en la LVBP, jugando 883 encuentros y promedió para .289 (3.152- 911), incluidos 101 dobles, 34 triples y once cuadrangulares, anotó 480 y empujó 239, estafó 119, siendo su porcentaje de slugging de .353.

Era tan bueno con la estaca que luego de retirado, siguió como coach con Tiburones de La Guaira y tiene casi sesenta años con la organización litoralense. Quince de esas zafras fueron como pelotero.

Y hablando de bateo, considera que Luis Arráez puede ganar más cetros de bateo: “Es un bateador de líneas cortas como yo, se poncha muy poco y pone la pelota en juego por todo el terreno. En general, Venezuela tiene mucho talento para llegar a Grandes Ligas, pero que hay que ser constante”.

Con respecto a su labor actual como técnico, aclaró que todavía a sus ochenta y pico de años ,“mi trabajo es aconsejar y considero que eso no ha cambiado. Yo siempre les digo que sigan la bola desde que el pitcher la suelta. Que esperen la curva y no se vayan adelante a buscarla, que se queden atrás”.

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Está orgulloso de 16 compatriotas que siguieron sus consejos de bateo “y llegaron a las mayores. Ahí están Gregor Blanco, el ‘Torito´ Odúbel Herrera, muchos peloteros. Hasta Francisco ‘Kid’ Rodríguez me hacía caso a mí y era pitcher, para saber que lanzarle o no a un bateador. Omar Vizquel me llamaba para ver que estaba haciendo mal en ciertos momentos. Y Omar nunca jugó conmigo, pero era muy amigo. También Reiner Olmedo me llamaba cuando estaba en Grandes Ligas”.

Señaló que el mejor bateador que ha visto de los salados, “indudablemente es Gregor Blanco. Yo lo moldeé a él mi forma de batear, porque no bateaba jonrones”.



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