El equipo de Sergio Scariolo se impuso al Valencia Basket en Atenas y jugará ante Olympiacos la final el domingo
El Real Madrid está en la final de la Euroliga. El equipo blanco se ha impuesto al Valencia Basket (90-102) en una semifinal frenética en la Final Four y jugará este domingo la final de la Euroliga (20h) ante el Olympiacos.
Un duelo anotador tremendo que dominaron los blancos a partir del segundo cuarto, con un gran partido de Mario Hezonja y una gran aportación de jugadores como Lyles y Feliz (15 puntos) y Gabriel Deck (14), pero en el que perdieron por lesión a Usman Garuba.
Un choque que empezó con varias premisas claras, pero que cambió su guión a los dos minutos y medio. El Real Madrid comenzó buscando a Mario Hezonja en el poste bajo, donde se emparejaba con un Brancou Badio. Una y otra vez, el croata (8 puntos en el primer cuarto), castigaba cerca del aro al senegalés, que a los 2 minutos y medio le cayó la segunda falta personal.
Una situación que obligó a Pedro Martínez a mandarle al banquillo y cambiar el plan del choque, con las primeras ventajas blancas. Con Montero inédito en su primera rotación, Kameron Taylor asumió las primeras canastas taronjas, respondiendo con 8 puntos sin fallo en el primer cuarto.
Tras unos minutos de tanteo, Valencia Basket cogió velocidad de crucero y empezó a ser el Valencia Basket que hemos visto toda la temporada. Braxton Key ejecutando se fue hasta los 9 puntos y los taronja encontrando ritmo y ventajas para cerrar el primer cuarto con una ventaja de 2 puntos (28-26).
El arranque del segundo cuarto mantuvo el ritmo marca de la casa de Valencia Basket, pero el acierto subió del lado blanco. Dos triples consecutivos de Andrés Feliz devolvieron las ventajas a los de Scariolo (35-39), que vieron cómo su acierto exterior se disparaba hasta la máxima ventaja: 35-47 con un espectacular 9 de 13 en triples y un 0-14 de parcial.
El Real Madrid estaba ganando al Valencia Basket jugando a tumba abierta y con un nivel de acierto que seguía subiendo: 11 de 18 en triples al descanso (3 de Lyles, 2 de Campazzo, 2 de Hezonja…) y casi 60 puntos a falta de dos minutos para el paso por vestuarios, que llegó con un 56-62.
Sí, han leído bien. 56-62. Récord de anotación combinada de la historia de la Final Four en una mitad. Porque la primera parte fue un escándalo anotador y el Valencia Basket aguantó el tirón con un rendimiento ofensivo muy bueno. Ante un rival que había enchufado 11 triples con más de un 50% de acierto, después de un parcial de 0-11… se marchaban a vestuarios solo 6 abajo.
El acierto blanco descendió en el tercer cuarto, pero encontraron vías de anotación con Hezonja castigando el poste bajo del equipo taronja. Los de Pedro Martínez no se amilanaron en ningún momento. Sin corsé, de tú a tú, el partido seguía siendo un intercambio constante de canastas en el que aparecieron todos los actores principales: Montero (ya en 13), Badio, Deck y, sobre todo, Hezonja, que superaba la barrera de los 20 puntos mediado el tercer cuarto.
Los taronja penetraban en pintura, castigando los problemas del Real Madrid por dentro. Y en el otro lado, los blancos encontraban segundas opciones cargando el rebote en ataque, superando las capturas taronja. Un factor decisivo en el siguiente estirón del Real Madrid, que volvió a máximas ventajas en el tercer cuarto (70-86). Buscaba solución a esto Pedro Martínez con rotaciones, sin respuesta, abocado a una remontada extrema en el último cuarto.
El inicio del último cuarto dejó un momento clave del encuentro: la lesión de Usman Garuba. Con 9 minutos por jugar y 73-86 en el marcador, el pívot internacional se rompió. La mano al gemelo, sin poder apoyar, y con el temor de una posible grave de Aquiles sobrevolando el OAKA, que enmudeció ante un momento que dejó en shock a la expedición madridista. Garuba puso rumbó a vestuarios y el partido cambió de energía, con Valencia Basket acercándose en el marcador. Sensación de épica y supervivencia en los márgenes del Real Madrid y del Valencia Basket buscando una chispa heroica que no aparecía.
Y no apareció. Los lanzamientos se salieron, el Real Madrid se recuperó de las malas sensaciones producidas por la lesión de Garuba y controlaron el rebote y los arreones taronjas. La final, ante Olympiacos este domingo a las 20h.