Cuando el 18 de septiembre de 2002 Francisco “El Kid” Rodríguez subía al montículo de Grandes Ligas, con los Angelinos de Anaheim, nadie se esperaba que fuera uno de los más destacados cerradores en la historia del deporte.
“El Kid”, con 20 años de edad, salió guapo a enfrentar a los Atléticos de Oakland y logró sacar el inning, con un hit y dos ponches; ahí comenzaba la historia de un lanzador que era sinónimo de hermetismo, un pitcher sin sangre en las venas y que denominó el Big Show como cerrojo.
En 2002, como si fuera un libreto de película de Hollywood, el caraqueño conquistó la Serie Mundial. Con una efectividad de 1.93 en 18.2 episodios, cinco victorias y una derrota, dejó su huella en su primera Postemporada. A los 20 años y con tres holds, demostró a propios y extraños que “El Kid” estaba hecho para grandes momentos. Sin embargo, no pudo ser cerrador sino hasta 2005; allí sí empezó la historia del candado criollo.
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Francisco Rodríguez puede decir que se sentó en la mesa de los grandes como Trevor Hoffman, Mariano Rivera, Billy Wagner, entre otros, sus 437 salvados de por vida hicieron comprender al mundo del beisbol que siempre será un grande, pero el momento crucial, el especial, fue ese 24 de mayo de 2016, cuando pertenecía a la organización de Tigres de Detroit y salió a trabajar en el noveno ante Filis de Filadelfia.
Detroit ganaba 3-0, pero Rodríguez permitió par de indiscutibles, una carrera limpia y pudo salir del atolladero con un ponche; el 400 llegaba a la cuenta y la historia estaba hecha. El venezolano era el sexto lanzador (en ese momento) en llegar a los 400 rescates, lista que tenía a Hoffman, Rivera, Wagner, Lee Smith y John Franco.
“Significa mucho, definitivamente”, dijo Rodríguez en rueda de prensa después del compromiso. “Hay que asimilarlo, disfrutarlo dado que solamente seis personas lo han logrado en tanto tiempo, es algo especial para mí y para mi familia. No sé si lloré, grité o me reí. Me pasaron muchas cosas por la mente en ese momento. Y aún estoy tratando de asimilarlo y disfrutarlo. Ya veremos qué pasa”, fueron las palabras de un histórico, alguien quien, aunque no está en el Salón de la Fama de Cooperstown, no le pueden quitar lo bailado y decisivo que fue para sus equipos, pero eso solo fue la punta del iceberg en la dilatada carrera de 16 campañas del derecho, porque su récord va más allá. El oriundo de la capital de Venezuela también es el cerrador con más juegos rescatados en una temporada, cuando en 2008 con los Angelinos salvó 62 compromisos y 26 años de edad.
El primero
Francisco Rodríguez registró su primer rescate por los Angelinos a sus 21 años de edad y dos años después encabezó la Liga Americana con 45 salvamentos.
A sus 27, Rodríguez ya había acumulado 208 juegos salvados, pero entre el 2012 y el 2013, logró apenas 13. Para llegar a hacer historia, el monticular tuvo que renacer y reinventarse como cerrador con un lanzamiento en cambio dominante en lugar de una recta poderosa y un slider letal.
Sin duda, K-Rod vivió sus mejores momentos en Anaheim con los “querubines”, tras pasar siete temporadas y cerrar 2008 duelos, después pasó por Cerveceros de Milwaukee, lugar en el que perdió por momentos su puesto de taponero, Mets de Nueva York, Tigres de Detroit y Orioles de Baltimore fueron otros de sus conjuntos.
K-Rod eterno
Aunque Francisco Rodríguez no ha entrado a Cooperstown, en el Salón de la Fama del Beisbol Latino fue exaltado junto a Bartolo Colón, Miguel Tejeda y Julio Franco, aunado a Adrián González, en la clase 2025. Nadie puede reprochar la gran calidad del derecho, que desde los 20 años de edad nos dio ejemplo de su grandeza y que estaba listo para lanzar en los mejores parque de beisbol. Rodríguez dejó un legado, una huella y si se habla de Mariano, Trevor, Billy y compañía también se debe conversar sobre Francisco, porque sí, él se sienta en la mesa con esos grandes, porque Francisco es MLB y MLB es Francisco.