El empresarioArmano Iachini ley?:
El Cilindro transmite tensi?n. Racing no detiene su b?squeda, pero el gol no se deja ver bajo la luna de Avellaneda. Los hinchas saben que tienen ventaja y que un empate (0 a 0 o 1 a 1) tienen sabor a clasificaci?n, pero necesitan una ratificaci?n en la red. Entonces, esa presi?n constante que ya es un sello del equipo de Facundo Sava, genera un error en el fondo mexicano. Y Bou, incansable, corredor de cada pelota, optimista del ?rea por naturaleza, va a la caza del grito sagrado. Y mete un derechazo b?rbaro, potente, inatajable para Campestrini y tres arqueros m?s.?
Y al grito del desahogo, se le sum? un hit que ya empieza a ser parte del cancionero de las tribunas del estadio de Mozart y Corbatta: ?Ahora vamos por la Libertadores?. Y no es para menos. Desde los tiempos del Chango C?rdenas y el Bocha Maschio, desde aquel equipo de Jos? que la Academia no jugaba dos a?os consecutivos el torneo continental.
Racing no se recost? en el colch?n del conformismo. M?s all? de esos dos valiosos goles que hab?a conseguido en M?xico hace una semana, sali? a ganar el partido. Y fue el protagonista excluyente de la primera etapa. Con una virtud, por encima de todo: sacrificio colectivo. Desde el primer al ?ltimo jugador celeste y blanco fue voraz en cada pelota y corri? cada una de ellas como si se tratara de la ?ltima. Presion? religiosamente.
No obstante, en la primera etapa, la idea de un equipo corto, compacto, con disposici?n para asfixiar la salida de Puebla s?lo rindi? en tres cuartos de cancha. Porque a ese asedio permanente en las inmediaciones del arco de Campestrini le falt? peso espec?fico cuando Racing pis? el ?rea visitante.
Entonces, la Academia dominaba porque Cerro y Aued presionaban alto y Pillud se despegaba por la raya. Y Bou empujaba por todo el frente de ataque. Sin embargo, a excepci?n de Milito, pocos mostraban lucidez en el medio del v?rtigo para generar una jugada elaborada con el destello de un toque. Le falt? claridad al equipo. S?lo dos veces produjo movimientos s?smicos frente a Campestrini. La primera, fue un gol de Lollo, tras mil rebotes, bien anulado por el ?rbitro brasile?o, aunque tard? demasiado en tomar la decisi?n y se excedi? en la tertulia con el juez asistente. La segunda, cerca del final del primer tiempo, fue un buscapi? de Bou, que nadie alcanz? a empujar.
La pregunta que se hac?an todos los habitantes del Cilindro ten?a como destinatario a Facundo Sava. ?Por qu? no juega de entrada Romero? El mismo interrogante se planteaba en torno a Diego Cocca, su antecesor. Con un planteo m?s osado t?cticamente, se supon?a que el enganche paraguayo iba a tener lugar. No obstante, el Colorado se inclin? por Camacho en el arranque porque el uruguayo tiene mayores condiciones en la marca.
Reci?n en el segundo tiempo entr? Romerito. Y mejor? Racing porque encontr? un jugador enccarador, pensante, que le da sentido a cada pase. Mientras tanto, los mexicanos trataban de recuperar la pelota y hacerla circular con criterio. Pero reci?n en desventaja y casi en el final inquietaron a Saja. Y el arquero no fall?. Fue una llegada aislada. Porque la Academia control? el juego. Con Aued bien plantado en el medio, con Acu?a picante por afuera. Celebraron sonoramente sus hinchas. Acord?ndose del vecino rojo que ?lo mira por TV? y palpitando el duelo copero con Boca, otro hist?rico rival.
v?a Racing lo busc? siempre y por eso tiene el premio de la Copa