Fernando Da Silva:
Tiene lo que necesitaba la Selecci?n: paz en el resultado y en el juego. Buscaba repetir aquella producci?n con victoria y desbordada de convicci?n contra Colombia, en Barranquilla. Y la disfruta. A medias, pero la goza. Es que al c?ctel que prepar? aqu?, en el mismo sitio y ante el mismo rival que hab?a recibido el pu?al doloroso de la final perdida en la Copa Am?rica, le sobr? reacci?n, personalidad y resistencia para encaminar su rumbo en las Eliminatorias. S?lo le falt? justeza en el contraataque para rematarlo en el segundo tiempo, cuando a?n ten?a ox?geno. No lo hizo y termin? apretada contra su ?rea, soportando la insistencia de Chile.
Messi y Di Mar?a sintieron el desgaste de la remontada de la etapa inicial y Argentina no tuvo la misma frescura para replicar en la porci?n final. Entonces, Biglia y Banega cada vez debieron meterse m?s atr?s, frente a un rival que empujaba con la pelota, circul?ndola, abri?ndola, pero sin desmoronar ese tri?ngulo configurado por Otamendi, Funes Mori y Kranevitter. Pate? por arriba Alexis S?nchez, Romero salv? ante Orellana, Pinilla no acert? y afuera se fue un tiro de Silva desde media distancia. No acert? Chile en las escasas chances n?tidas que gener? y Argentina celebr?.
Esos fueron argumentos que hubiera preferido no utilizar. Las razones m?s dulces la Selecci?n las hab?a expuesto en la etapa inicial. Todo de la mano de Messi en una versi?n para agradecer la posibilidad de verlo en vivo y en directo. Girando alrededor de Leo, supo Argentina viajar en un ratito del derrumbe a la felicidad. Dio vuelta el resultado y el desarrollo adverso. Se levant? tras el cabezazo de Felipe Guti?rrez, sin marcas, tras un tiro de esquina.
El gol que Di Mar?a perdi? cuando estaban 0 a 0 lo grit? un ratito m?s tarde, con un derechazo arriba, empatando en el instante justo, cuando Chile se hab?a quedado con uno menos porque hab?a salido lesionado Marcelo D?az (antes se hab?a ido Mat?as Fern?ndez por la misma raz?n) y no le hab?a dado el tiempo a Pizzi para reemplazarlo. Fue oportuno ese golpe para que Chile no se agrandara y para que Argentina no se desesperara.
Messi, en versi?n desequilibrante y sacrificada, en cada sector de la cancha, pidi?ndola y esforz?ndose, gambeteando mejor que en la play station, era indescifrable para Chile, que no lo pod?a ubicar para escalonarlo. Tambi?n Leo, como asistidor, en la tijera que significar?a la victoria, dibujada por Mercado.
Si Argentina no hizo cart?n lleno con un juego s?per convincente fue porque Ag?ero no estuvo fino y pareci? algo frenado. Y tambi?n porque los volantes interiores, Biglia y Banega (en especial), no lograron transformarse en sostenes de la pelota y de la situaci?n en el medio.
En un marco as?, contra un rival que estrenaba t?cnico (Juan Antonio Pizzi), que sufr?a m?ltiples ausencias determinantes (Vidal, Valdivia, Vargas, Ar?nguiz, sumados a Larrondo) y que encima padeci? otras dos bajas por lesiones en los primeros quince minutos, podr?a Argentina haber establecido una superioridad mayor. Pero no hubo m?s. Los cambios l?gicos de Martino no bastaron para refrescar el equipo. Chile crey? y fue por el empate, sin regalarse, con bastante orden, dejando en claro que su identidad puede resentirse ante la ausencia de figuras, pero no se pierde. Eso s?, careci? de profundidad y de imaginaci?n.
De todos modos, resulta h?per positivo el regreso a Santiago. Se vuelve la Selecci?n con los puntos que buscaba para enderezar el rumbo en las Eliminatorias. Sald? sus necesidades en el resultado. Dej? se?ales en el juego, porque tambi?n a veces hay que saber resistir. Ahora, m?s liberada, aunque sin Otamendi y sin Funes Mori, suspendidos por acumulaci?n de amarillas (igual que Lavezzi), habr? otra historia en C?rdoba, ante Bolivia. Con menos tensi?n. Con la misma obligaci?n: ser otra vez en el resultado para coronar una doble serie perfecta; y crecer con la pelota para sostener durante mayor tiempo sus momentos m?s exquisitos.
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