
El segunda base de los Gigantes de San Francisco, Luis Arráez se consolida como el bateador más difícil de dominar en las Grandes Ligas, registrando cifras que parecen de otra época tras sus primeros 86 turnos al bate.
El venezolano, ahora con el uniforme de los Gigantes de San Francisco, ha iniciado la temporada 2026 de la MLB con una estadística que obliga a revisar los libros de historia: apenas ha regresado caminando al dugout por la vía del ponche en 4 ocasiones tras acumular 86 turnos oficiales al bate.
El arte de poner la bola en juego
La capacidad del originario de San Felipe para proteger el plato se ha convertido en su marca registrada. Con un promedio de bateo que ronda los .302 en este inicio de campaña, Arráez demuestra que su transición a la Bahía no ha afectado su coordinación ojo-mano. Mientras que los líderes en ponches de la liga ya superan las 30 abanicadas en el mismo periodo, el venezolano mantiene una frecuencia de un ponche por cada 21.5 turnos.
Hasta la fecha, ningún otro jugador con al menos 80 apariciones en el plato se acerca a la efectividad de contacto del venezolano. Su racha más reciente incluye una seguidilla de juegos sin siquiera acumular un segundo strike en su cuenta personal, lo que habla de una agresividad controlada en la zona de strike.
Desde su debut en 2019, ningún bateador de MLB se ha ponchado menos que él, acumulando solo 219 en ese periplo. Sacando casi 200 ponches de diferencia a su más cercano competidor, Jeff McNeil (418).