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Kylian Mbappé ha reescrito los libros de historia del fútbol internacional con una actuación memorable. Durante el disputado partido por el tercer puesto contra Inglaterra, el prodigio galo alcanzó la impresionante cifra de 22 goles en Copas del Mundo. Este hito le permitió convertirse en el máximo artillero histórico de la competición.

Con este brillante doblete sabatino, el atacante francés superó la mítica marca que ostentaba el astro argentino Lionel Messi. El legendario jugador sudamericano había dejado su registro en 21 anotaciones a lo largo de su carrera mundialista. Ahora, Mbappé reina en solitario en la cima del prestigioso listado de goleadores.

A la caza de una nueva Bota de Oro

Además de romper el récord histórico, el delantero consolidó su liderato en la tabla de goleo de la presente edición. Con estas dos nuevas dianas, Mbappé alcanzó los 10 tantos en este torneo y se alejó de sus perseguidores. Esto lo perfila como el principal candidato para llevarse la codiciada Bota de Oro.

De conseguir este galardón, revalidaría el éxito obtenido hace cuatro años en la pasada cita de Qatar. En aquel entonces, el francés se adjudicó el premio tras marcar ocho goles, aunque Francia cayó en la gran final. Curiosamente, aquella dolorosa derrota en la tanda de penales fue precisamente ante la Argentina de Messi.

Reacción en medio de la adversidad

El histórico récord llegó en un momento de enorme apremio para el conjunto dirigido por Didier Deschamps. El combinado galo caía por un contundente 4-0 al minuto 48, cuando Mbappé logró descontar superando al arquero Dean Henderson. Su intervención oportuna devolvió la esperanza a una plantilla que lucía desconcertada.

Minutos más tarde, al 66, el atacante volvió a batir las redes británicas con un potente zurdazo desde unos 14 metros. Estas anotaciones impulsaron la reacción de Francia, acercándolos 4-3 en el marcador parcial y lavando la imagen del equipo. Su empuje demostró que, incluso en los momentos más oscuros, su talento es imparable.

El premio de consolación

Este compromiso por el tercer lugar representaba un premio de consolación tras el amargo tropiezo en las semifinales. Les Bleus se habían quedado sin la oportunidad de disputar su tercera final mundialista consecutiva tras perder frente a España. Sin embargo, el astro francés asumió la titularidad con total seriedad y compromiso.

Mientras Mbappé buscaba la gloria individual y el honor de su país, el rival tomó una postura diferente. Grandes figuras inglesas como Harry Kane y Jude Bellingham iniciaron el encuentro desde el banquillo de suplentes. Esta decisión contrastó notablemente con la determinación del atacante francés por seguir haciendo historia.



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